INICIAR SESIÓNDías después me presenté en casa de Isabel sin previo aviso. Su madre quedó encantada y su padre como de costumbre no decía mucho. Me saludó dándome la mano como los hombres, y me invitó a tomar asiento informándome que Isabel estaba por llegar.
- Se va a poner muy contenta --- decía su madre con una sonrisa de oreja a oreja. Nos estuvimos entreteniendo una hora larga hablando de todo un poco y cuando ya decidía mentalmente que era tiempo de irme, escuché una voz muy suave.- ¿Me lAlegrías y más alegrías nos estaban rodeando. Casi ni me lo podía creer. Pero como cada acontecimiento tiene su momento, su principio y su fin, esta vez no iba a ser menos. Dos días después del nacimiento de mi sobrino, recibieron el alta el y su mamá. La alegría en los ojos de mi hermana era tan evidente como en la de su prometido. Porque hay que decir que estando en el hospital, Giancarlo le pidió matrimonio hincando su rodilla. Fue tan emocionante que hasta parecía que lo vivía yo en persona. Mi marido me abrazó besando mi coronilla, y mi hermana habló. - Acepto---dijo emocionada. Una lágrima se deslizó por su mejilla, verdaderamente amaba a este chico. El lloró también, la abrazó por varios segundos y llenó su cara de besos limpiando sus lágrimas. En el momento más oportuno del evento, mi sobrino, que estaba en los brazos de su madre, sonrió. Lorena besó su frente. El gesto de mi nene, llegó como una bendición. - Las cosas se han hecho como tiene que ser. Ya me quedo má
-Pronto seréis tíos, hijo mío---me decía mi padre.--- Dios nos ha bendecido con una familia bastante grande---hizo una pausa ladeando la cabeza---y unida, que es lo más importante. Levantó su vaso removiendo el contenido. - Y no puedo estar más agradecido por ello--- seguí la declaración con la mirada clavada en la suya. Choqué el vaso de coñac con el suyo y el de David y mantuve la sonrisa boba en mis labios. Mientras tanto mi imaginación viajaba a través de los años. Mi vida hasta ahora pasaba por delante de mis ojos, mientras los dos hombres que me acompañaban seguían con la conversación; compartían recuerdos, momentos de felicidad y tristeza, alegría y lágrimas de sufrimiento. Pude escuchar la risa burlona de mi padre de aquellos días cuando junto con David fingimos ser lo que nunca seríamos porque nos encantan las mujeres, solamente para que mi madre no insista con su plan. Aquel matrimonio que planeaba con aquella chica con la que nunca estuve, con la que nunca quise estar
¿Se puede ser más imbécil en esta vida? ¿Porqué carajos me comporto tan estúpidamente con la mujer que amo? Todo el dia he dado vueltas por las calles que transité con ella tantas veces; donde nos perdimos del mundo y disfrutamos ella de la belleza del mundo y yo de la suya; donde mis pensamientos impuros se mezclaban con la decencia de ella, de la mujer que me ha dado todo. Y yo no hice más que decepcionarla. Primero yéndome lejos de ella cuando más necesitaba mi apoyo y luego con mi carácter de m****a no he hecho otra cosa que joderle los momentos más importantes. - Hermano, tienes que calmarte. Isabel te va a entender. David, el amigo bueno en todo y el hermano que siempre ha estado para mi, no me ha dejado sólo ahora tampoco. Mi devota acompañante de locuras. - Ni yo me entiendo David. No sé porque me pongo tan al revés cuando se trata de Sebastian--- bebí de mi copa y cerré los ojos con fuerza. Sacaba fuego por la nariz, casi estropeo un dia tan bonito si no fuera por mi mu
Quince años después y somos los mismos. Casi. Con más años y más canas que hace poco. Reí al tener ese pensamiento. - Te veo contenta mi amor--- Felipe me abrazó por detrás y apoyó su barba en mi hombro. Rió. --- Ya veo---sus carcajadas resonaban en toda la sala.--- Has abierto la botella sin mi. Mordí mi labio inferior y cerré los ojos dándome la vuelta hacia el. - ¿Quieres? ---levanté la copa y bebí antes de que el dijera nada. Le vi con picardía y el no se quedó atrás. - Alguien está muy traviesa hoy,¿eh?--- reí deritiéndome por el sabroso hombre que me amaba con locura.Me quitó la copa y bebió el contenido de un trago sin perderme de vista. Dejó el vaso encima de la mesa y me rodeó con los brazos atrayéndome a él. Me besó con pasión salvaje y yo me volvía loca con su toque. No había nada mejor en el mundo que estar en los brazos de este hombre. Me desnudó. Besó cada centímetro de mi piel. Me penetró salvajemente como si fuera un macho alfa hambriento. Primero con los de
Gran parte del patrimonio me lo dejó a mi, su única hija. Y ¿porqué será que no me extraña? Últimamente me declaraba su amor bastante amenudo. - ¿Estamos todos?--- levantó la mirada el abogado de sus papeles. Nosotros estamos sentados cada uno en su silla esperando a que empiece y termine ya todo el proceso. - Tranquila--- besó Felipe mi mano. Todo va a salir bien, verás. Minutos de silencio en los que miramos al abogado viendo fijamente unas hojas debajo de sus ojos. - Hubo un cambio--- carraspeó el letrado--- de última hora. El Sr Smith dejó un video con la petición de que todos lo vieran. Por favor--- indicó el letrado con su mano hacia la gran pantalla que tenía en la pared de enfrente. Nuestras miradas se centraron en ello. En el video,Michael explicaba detenidamente que la única mujer que alguna vez amó, fue mi madre. Que agradece todo el tiempo que le dedicó y el cariño que le brindó. Lloraba como un niño pidiendo perdón a todo aquel con el que se equivocó. Daba lá
Pocos días después de nuestra boda, Michael tuvo una recaída de la que no se recuperó. Me vi obligada a visitarlo la primera vez. Todas las veces siguientes lo hice por educación y porque de alguna forma le tengo que agradecer. Gracias a el estoy en este mundo y no es poco. Decidí ser su compania y hacer todo lo que está en mis manos para contentarlo. Nos reuníamos mucho en su casa y manteníamos un ambiente familiar. Aún así su estado no mejoraba; se veía decaído y muy delgado. Claro está que la enfermedad le estaba quitando las ganas de luchar, dejándole sin fuerzas. - Michael quiere hablar contigo --- interrumpió mi madre el juego con mi niña.--- a solas hija--- sonó su triste voz . Aparté la mirada de Sofía y me levanté del suelo en cuestión de segundos. Ella se agachó y abrazó a mi hija. Por un momento pude sentir su dolor, pero me tenía que mantener fuerte como diera el lugar. La habitación estaba iluminada por una luz ténue, ya parecía un hospital. El olor a medicina llenaba







