LOGINMi estómago está muy revuelto y mi corazón puede reventar en cualquier instante. Estaba muerta, o a punto de morir por estar en el momento equivocado y el lugar equivocado. Aun así, tengo una escapatoria.
La negación absoluta.
—¿Sí eso le parece? Es una buena virtud también, me aseguraré de tenerla en mi práctica en su empresa — digo tragando saliva a toneladas.
—¿Segura de ello? Valoró inmensamente también la lealtad corporativa. El silencio. ¿Lo comprendes?
—Lo comprendo-do a la perfección, jefe. Esas son mejores virtudes como dice. Mis prioridades para siempre — juro con entusiasmo.
Entusiasmo por no morir.
Él empieza a reírse entonces, me mira como si fuese un bicho raro.
—¿Por qué estás tan tensa? Es una simple plática, sólo quiero que la tengas presente cuando necesite que me muestres tu lealtad — explica él como si nada.
—Eh… sí. Es que ha sido un lar-largo día. ¿Podríamos ir a mi casa?
Caleb finge estar confundido. Mira alrededor.
—¿No es por esta vía? Debí confundirme.
Está mintiendo. Está amenazándome. Y al llegar a mi casa me enfrente a otra noche sin dormir bien. Estaba tan jodida.
……
Si mi departamento estaba ayer en un caos total, este día está hecho un panel que debate apasionadamente sobre la vida amorosa de Caleb Blackwood. Una que en lo particular no me interesa, lo que lo hace son las fallas que presenta mi auto.
Hasta ahora en mi hora libre de almuerzo es que un mecánico ha podido intentar arreglarlo.
—La batería no funciona. Está totalmente muerta — explica el mecánico.
—¿Cómo va a estar dañada? Es nueva — digo preocupada.
—Mejor usa la garantía y ve a cambiarla. No hay nada que pueda hacer — asegura — Si no estuvieses en un estacionamiento privado, diría que alguien la saboteó adrede.
El mecánico se ríe, pero yo sólo miro a los lados preocupada por mi vida. ¿Fue una coincidencia o no? Estaba trabajando para un hombre que quizás trabajaba con asesinos. Sea cual fuese su rol en el asesinato de esa noche, estaba en un gran peligro. Pero me siento tan abrumada, que soy incapaz de pensar con claridad.
Termino pagando al mecánico, y subiendo a mi piso para seguir con las estúpidas historias de la vida sexual de un potencial criminal como mi jefe.
—¡Es una actriz famosísima! ¿Cómo le va a negar el hijo? — exclama una compañera.
—¡Tiene que estar comprometido con una heredera de alguna multinacional, para negarla! ¡Eso es lo que se cuenta en los pasillos! ¡Qué ya consiguió a la nueva señora Blackwood, la que le robó el corazón! — interviene otra más.
En mi escritorio todo eso es ruido de fondo, la cabeza me pesa y sostengo mi cabello como si de eso dependiese mantenerme viva. Son dos días sin dormir ya.
—Hey Vivienne, no te tomes tan a pecho tus asignaciones. No tienes que quedarte hasta tan tarde trabajando — comenta Tom, el líder de la sección notando mi estrés — ¿Estás bien?
—¿Bien? Claro que estoy bien, sólo un poco cansada — miento con mi rostro sintiéndose tenso.
—¿Segura de ello? Tu ojo derecho está temblando — comenta preocupado.
Estiro el lado derecho de mi cara para detener el temblor, y sonrío como una maniática.
—No está temblando tanto. Lo usual, hereditario — me excuso.
—Te llama el jefe a su oficina, Vivienne — me avisan.
El corazón se me vuelve a caer al piso.
—Ahora te están temblando los dos ojos… — agrega más preocupado Tom.
…..
Llegó a la oficina de Caleb con lo que parece ser una cotidianidad, la señora Margot gritándole a su hijo, y éste más tranquilo, imposible que lo esté.
—De todos tus planes, este se debe llevar el premio al más ridículo — exclama Margot.
—Lo ridículo, no se tiene que pelear con lo funcional. Oh, allí estás Vivi, llegas justo a tiempo — me invita mi jefe.
—¿Vivi? — menciono yo asombrada.
—¿Vivi? — menciona asqueada Margot — Hasta ayer ni la querías como asistente y ahora la quieres como tapadera.
No sé de qué están hablando estas dos personas. Sólo sé que una me odia, y la otra me quiere muerta secretamente. Vivir debajo de un puente, lo estoy meditando como una mejor opción para mi integridad desde anoche.
—Ella tiene todos los requisitos por los que servirá para ese rol. Se graduó con honores, viene de una familia de buena cuna, y, sobre todo, es leal a mí. ¿No lo eres? — me pregunta Caleb con una sonrisa amenazante.
Una que me hace erizar de una terrible manera.
—Totalmente jefe. Leal hasta la muerte — aseguro apasionada.
Muy apasionada, tanto que Margot me ve como si fuera una loca. Después ve a su hijo que está encogiéndose de hombros en una sonrisa satisfecha.
—Entonces… ¿estás dispuesto a comprometerte con una mujer como esta para limpiar tu imagen? — cuestiona Margot a Caleb.
—Si no lo estuviese, no lo hubiese propuesto — responde éste — ¿Estamos en una misma sintonía, no Vivi?
El suelo debe estar temblando, y yo estar en una pesadilla dentro de otra pesadilla. Esto no podía ser real.
—¿Qué-qué? — digo agobiada — ¿No-noviazgo? ¿Ma-matrimonio?
—Tampoco te ilusiones mucho, niña — espeta Margot de brazos cruzados — Serías sólo una esposa falsa hasta que esta ola de supuestos hijos ilegítimos parasen y el poder de Caleb como CEO se solidificase.
—¿Cómo-cómo podría aceptar tal propuesta? No-no soy digna de ella. No, no, no — niego a punto de perder mi cabeza.
—Qué bueno que sepas que no lo eres, pero… — Margot vuelve a analizarme más a detalle — Este escándalo está afectando gravemente la reputación de Caleb y la de la empresa. “Enamorarse” de una mujer con tu apariencia… puede que no sea tan mal plan.
En Margot se prende una chispa de maldad y emoción. Nos deja a solas en la oficina. Ya sin testigos, puedo decir lo que pienso honestamente.
—No nos podemos casar. No tiene sentido.
—No lo sobre pienses, serás mi esposa de papel, no te voy a tocar. Seremos socios — explica con gran calma.
—¡¿Y qué pasa si no quiero serlo?! — elevo la voz acorralada.
Eso es un error porque el rostro de mi jefe pierde todo rastro de simpatía, me mira directo, serio y con frialdad. El cambio de sus facciones es tan aterrador que me cuesta permanecer recta. Tengo ganas de huir.
—Los dos sabemos lo que vimos esa noche. Salvé tu vida, pero, así como la salvé, la puedo destruir con una llamada. ¿Eso es lo que quieres? ¿Romper nuestro pacto de lealtad? — me amenaza.
Intento citar artículos y recursos legales que aprendí en la universidad ante estos casos. Pero ninguno sale. Vi cómo Caleb volvió papilla a esos dos hombres esa noche. Sé lo insignificante que soy para él. Sé lo poderoso que es y el dinero que tiene. Delatarlo a la policía no tendría caso. Ni pruebas tengo. Me guío por mi instinto.
—Guardaré silencio, yo no vi nada esa noche, y callada quedaré. No me incumbe. No tiene que amenazarme — intento defenderme — Puedo renunciar hoy mismo. Sin problemas.
Caleb se sorprende un momento, al otro se empieza a reír.
—¿Crees que te dejaré renunciar o escapar de mí? No lo haré, reformula tu respuesta. Te doy 5 segundos para que lo hagas — propone como esa noche — 1… 2…
Veo cómo el abre una gaveta en su escritorio, una de la que temo saque algo más. Temo que sea un arma.
—¡Acepto, no dispares! — exclamo levantando mis manos al aire.
Pero Caleb no saca del cajón un arma, sino un empaque de cigarrillos. Me mira sorprendido por un segundo, por el otro vuelve a reírse a carcajadas de mí.
—Seremos un matrimonio perfecto Vivi, ya lo verás — asegura este.
Mi jefe y futuro marido psicópata, lo asegura.
Narrado por Caleb BlackwoodUna vez llegué a creer que estaba tan roto que no sería capaz de amar a nadie más. Pero ya después llegó a mi vida Vivienne, demostrándome que era capaz de amar a alguien que no fuese de mi sangre. Fui capaz de enamorarme de una mujer, y ahora que el tiempo ha pasado, sé que no tenía forma de escapar de la trampa del amor con una mujer como ella a mi lado.Vivienne es simplemente todo lo que yo no soy. Tiene un corazón de oro, es racional, es centrada, muy inteligente en lógica y sentimientos, y algo muy importante, me ama. Me ama más de lo que yo nunca he llegado a amarme. Lo que ella diga, se hará, porque a este nivel confío más en su juicio que en el mío propio.Pero esto de ser padre, ha sido más complicado de lo que hubiese pensado. Quise embarazar a mi esposa para retenerla a mi lado. Las mujeres están condicionadas a estar con el padre de sus hijos, ese es un lazo que nunca se podrá borrar. Aun así, al nacer Patrick, me di cuenta de que ese capricho
9 meses después Dicen que el tiempo transcurre como agua entre los dedos cuando lo disfrutas, y así ha sido este tiempo de mi vida. Viví mi embarazo de una forma tan linda y tranquila, que me cuestioné si alguna vez la existencia del innombrable realmente le pasó a los Blackwood. Parecía más un cuento de terror para asustar a los niños que una realidad.Desde su partida, la armonía empezó a dominar esta familia, y los que una vez fueron enemigos, se convirtieron en aliados, en amigos, en gente que se demostraba afecto con sus acciones. El tumor había sido extirpado y el cáncer no había regresado más.Algunos llegaron a decirme que yo fui la responsable de ello, que fui el detonante de la caída de Stewart. Pero sigo considerando que me dieron más crédito del que merecía, yo sólo llegué a esta familia por accidente, y por ese mismo accidente me enamoré de Caleb.Lo que sí no había sido un accidente fue la concepción y el nacimiento de nuestro pequeño Patrick. El primer bebé de esta nue
Me cuesta respirar y mantenerme calmada ante la imagen que estoy teniendo frente al espejo. Llevo puesto mi vestido de novia de corte imperio, ese que Martina quien es mi madrina de bodas, está arreglando su cola. La estilista le está dando los últimos toques a mi maquillaje, mientras que la fotógrafa está inmortalizando este momento.—Eres la novia más hermosa que he tenido la oportunidad de ver, amiga — dice Martina abrazándome por detrás en una gran sonrisa.—¿Estás segura de eso? Hasta ayer tuvieron que hacer más grande mi vestido porque no paro de ganar peso con el embarazo — digo con temor.—¿Y qué tiene Vivienne? ¿Juzgarías a una mujer con cuatro meses de embarazo por ganar algunos kilos? — me cuestiona.—No, sabes que no.—¿Entonces por qué sigues siendo tan dura contigo misma? Eres preciosa, por dentro y por fuera, no importa cuánto peses — asegura mi amiga.Esa que me hace llorar más temprano de lo que debería. Duré muchos años creyendo que nunca sería capaz de recibir amor
Narrado por Caleb BlackwoodMe cuesta caminar completamente erguido mientras entramos en el salón de la funeraria donde tienen en ese altar rodeado de flores, un retrato de Stewart y sus cenizas. Se siente irrealistas y como si fuese un sueño, el sueño más lindo y plácido que haya tenido hace mucho tiempo.Pero éste es el juego de las apariencias. Como es de esperarse, las caras largas y las lágrimas falsas abundan en este espacio con gente vestida de luto. Avanzo con lentitud, usando como muleta a mi esposa, y no tardamos en ser el centro de muchas miradas indiscretas.Sé que antes de mi llegada o la de alguno de mis familiares, debieron estar comiendo nuestras espaldas con todo tipo de rumor, pero eso es lo de menos en este momento. En ese donde me uno a mi madre, que me mira entre el asombro y el regaño al ocupar un asiento a su lado.—Vivienne — decide hablarle a ella, no a mí — ¿Me puedes explicar por qué le dijiste de este servicio? Caleb debería estar descansando.—Hola mamá, p
Narrado por Caleb BlackwoodUna cosa es fingir que eres bueno despidiéndote de tu padre abusivo, otra era poder cumplir con lo que has prometido. Apenas pude dar algunos pasos bajo la lluvia, pero no los suficientes como para descender por las escaleras. Sigo siendo bañado por el agua que cae del cielo, recostado de la pared que da con la salida en el techo.Estoy dejando de sentir mis piernas, y el calor de mi cuerpo está escapándose tal cual como si nunca hubiese existido. No tengo fuerzas para más que seguir respirando y despierto.Sería tan irónico que muriese en este sitio. Mi única calma es que Stewart está muerto.—¡Caleb! — grita la voz de Kate que se está aproximando — ¿Dónde estás?Katherine llega corriendo muy agitada, pero no puede verme porque me da la espalda. Ella mira a los lados y se asoma al borde, mira lo que hay abajo. Su reacción principal es taparse la boca para ahogar el grito que quiere soltar. La otra es voltear hacia mí, y con ello, venir desesperada a arrodi
Narrado por Caleb BlackwoodLos gritos son capaces de lastimar los oídos de cualquiera que tenga problemas auditivos. La fuerza con la que Stewart intenta aferrarse al rifle, y no lo suelta, es animal. También el disparo al techo había logrado tumbar algunos cristales del candelabro sobre el comedor.—¡ABRAN LA MALDITA PUERTA YA! ¡SÉ QUÉ ESTÁN AFUERA! ¡PETER! ¡MIKE! — exclama Rhea golpeando la puerta con desespero.Esa no abre, porque habíamos caído en la última muestra de locura de mi padre. Tuvieron que cerrarla con llave por fuera, para dejarnos atrapados con Stewart. El forcejeo continúa. El rifle va de arriba hacia abajo, ninguno cede.—¡Caleb! ¡Aléjate de él! — me grita Margot. Sabiendo que no puede usar su voz todavía.Kate y Lauren la están sujetando para que no se acerque a nosotros. En medio del caos, escucho que Víctor está llamando por su celular para que nos saquen de aquí y acercándose a su madre.Lamentablemente, mi madre no permite ser retenida por mucho tiempo más. Se







