LOGINNo he podido dormir, apenas he podido desayunar y a duras penas estoy aquí, en la sede principal de Blackwood Inc. Esa empresa en la que estoy teniendo probablemente, el peor primer día de trabajo que he experimentado.
Había presenciado un asesinato, era testigo de algo que no debí ver.
Todo se siente irreal, como una película en la que no quiero participar. Mi cuerpo se mueve por instinto, mientras voy de un lado a otro haciendo lo que se me pide. Sólo logro recuperar algo de conciencia cuando se me pide ir con mi jefe directo, con Caleb Blackwood.
Intento abrir la puerta de su oficina, pero alguien más la abre por mí. Lo hace desde adentro una mujer con la ropa desordenada y que se marcha llorando.
—Llegas tarde — critica éste limpiando su boca de labial y sirviéndose un trago.
Diría que es muy temprano para beber, y para hacer llorar mujeres, pero quién era yo para criticarle eso.
—Disculpé la demora, seguí las instrucciones que me dieron ayer en Recursos Humanos — respondo.
—Las instrucciones las doy yo a partir de ahora. Lee lo que quiero de ti — me lanza una carpeta en el escritorio que tomo y leo a detalle.
Es una lista larguísima con todas las asignaciones que debía hacer, pero aún más extensa era la lista de cosas que no debía hacer. Por ejemplo, todos los días de una a tres de la tarde, sin importar qué sonidos provinieran del despacho, no podía entrar bajo ninguna circunstancia.
—En el punto 3.3 de la lista… ¿a qué tipo de sonidos se refiere? — pregunto confundida.
Él ladea su cabeza y me da una mirada descarada de qué yo sabía a qué se refería. Recuerdo la mujer que acaba de salir con la ropa desordenada y los ojos llorosos. Comprendo esta orden.
—¿Acabaste con la lectura del día? ¿Me preparas un café Viviana? — pide él al tanto de su celular.
No debería estar sirviendo cafés según mi cargo, y mi nombre no era ese. Pero este trabajo era mejor que ser echada a la calle por no querer ser vendida por tu madre.
—Por supuesto, jefe. Como ordene.
Me apresuro a prepararle el café en la máquina, siguiendo las instrucciones de la lista que me dio. Le tomo la vuelta rápidamente, pero antes de que pueda dárselo la puerta se abre con un estruendo muy fuerte que casi hace que se me caiga la taza. La tomo a duras penas.
—¡Otra más Caleb! ¿No paras de darle malos tragos a tu madre? — exclama la señora Margot, ese es el nombre de la madre de mi jefe según aprendí.
Caleb ni se inmuta con los gritos de su madre, me pide con su mano que le lleve el café, es lo que hago.
—Esta mujer dice que está esperando un hijo tuyo. ¿Son ciertas sus acusaciones? — exclama tirando una revista de cotilleos en su escritorio.
Mi jefe no se inmuta, toma la taza de café que le di y echa un chorrito en el vaso de vidrio con alcohol. Lo mezcla con el dedo y bebe. Lo saborea con calma y los ojos cerrados.
Veo con terror eso, su terrible gusto; Margot le detalla con ira.
—Le falta azúcar — me asegura viéndome con gran tranquilidad — Dos cucharadas, no una. ¿Para qué son las instrucciones?
Margot me mira con furia. Huir u obedecer a mi jefe. Decido apresurarme a donde el azúcar a echarle su cucharada.
—No tienes que inquietarte tanto, madre. Nada supera a la que iba a tener a mis supuestos gemelos. Hasta me ilusioné — sonríe como si fuese un juego.
—¡Esto no es un juego! ¡Tu presente y futuro no lo es! ¡Sabes que los hijos de las otras víboras irán por lo que es nuestro! — exclama furiosa, seguido me mira a mí — ¿Podrías terminar de retirarte?
—¡Ah, sí, sí con permiso! — digo saliendo de su despacho.
Toco mi corazón que está agitado por los gritos, y me dedico al resto de las tareas que tendré como asistente legal de esta empresa. Sé que no es lo mejor porque tengo licencia para ejercer, pero me repito que es lo mejor que he podido conseguir por los momentos después de mi desastroso trabajo anterior.
…..
Mi nueva compañía, Blackwood Inc., era un poderoso conglomerado de tiendas departamentales que no había parado de crecer desde los 80’s, como parte del equipo legal, se me había encargado la tarea de gestionar varios expedientes.
Aunque la comidilla de todo el día laboral fue la vida personal y conquistas de Caleb. Mis superiores estaban tan enfocados en ello, que me dejaron con más trabajo del que debieron en mi horario laboral estándar.
—Terminé finalmente, supervisor…
Intento hablar con alguien, pero me doy cuenta de que estoy sola en la oficina. Hasta hace poco, tenía a dos compañeros en los escritorios del frente. Miro el reloj, son las 11 PM. Me apresuro a apagar mi computadora y guardar mis cosas.
En eso, un ruido extraño interrumpe el silencio de este espacio vacío. Alzo la mirada asustada, volteo a los lados para no ver a nadie. Mis manos vuelven a sudar aferrándome a mi cartera, y avanzo por el pasillo solitario. Tengo miedo. Imágenes de anoche me martirizan.
Sólo se escuchan mis pasos sobre el piso resplandeciente. Pero siento que otros más me persiguen desde atrás. Volteó, de nuevo no hay nadie. Aún con el corazón en la boca bajo hasta el estacionamiento subterráneo, ese que también está vació. Me montó rápidamente en mi viejo auto, y no arranca.
—Oh vamos, no me puedes hacer esto… por favor… — ruego girando de nuevo la llave.
Sigue sin arrancar. Y unos golpes a mi ventanilla me hacen saltar asustada en el asiento del pasajero. Experimento una mini muerte al ver afuera de mi auto, a mi jefe, a Caleb.
Me recompongo y bajo el vidrio con la manija, era un modelo viejo después de todo.
—Jefe, perdón, me asusté al verlo. ¿Qué hace a estas horas aquí? — pregunto nerviosa.
—¿Problemas con tu auto? ¿Te llevo a tu casa? — se ofrece ignorando mi pregunta.
—No hay necesidad… ya prenderá… — intento de nuevo que arranque. No lo hace.
Él alza su ceja. Me invita a que vaya con él. Es una situación muy rara, pero seguir sola en este sitio, me parece una peor opción. Acepto la propuesta con timidez, y termino montándome en su camioneta, es una último modelo.
—Gracias por ofrecerse a llevarme a mi casa — digo incomoda poniéndome el cinturón de seguridad.
—¿Dónde me dijiste que vivías? — pregunta éste luego de un rato de conducir.
—En Winter Village — respondo cohibida. Estoy envuelta en su aroma, es amaderado y masculino. El señor Caleb es realmente muy atractivo.
—¿Winter Village? — dice interesado — Esa es una área residencial bastante exclusiva ¿no? ¿Me recuerdas tu apellido?
—Leigh, mi padre era un buen abogado, la compró en mejores tiempos para nuestra familia — explico con pesadez y tristeza.
—Una familia de abogados, ya veo — habla mientras conduce — ¿Sabes cuál es la virtud más grande de uno?
—Su… ética profesional. Cuán honesto, íntegro y responsable sea, señor — explico recordando las palabras de mi padre.
—Me parece que uno mejor es su pensamiento estratégico. Evaluar escenarios y patrones de forma lógica, Vivienne — explica estacionándose en una calle conocida.
Es la calle donde está el club de anoche. El pánico me domina, el miedo me congela y aterrada le miro. Esa sonrisa que me da, la vuelvo a reconocer y a recordar. Esos ojos infernales y burlones.
Es él. El hombre con antifaz que me salvó anoche.
Mi jefe sabe que fui testigo accidental de ese asesinato.
Narrado por Caleb BlackwoodUna vez llegué a creer que estaba tan roto que no sería capaz de amar a nadie más. Pero ya después llegó a mi vida Vivienne, demostrándome que era capaz de amar a alguien que no fuese de mi sangre. Fui capaz de enamorarme de una mujer, y ahora que el tiempo ha pasado, sé que no tenía forma de escapar de la trampa del amor con una mujer como ella a mi lado.Vivienne es simplemente todo lo que yo no soy. Tiene un corazón de oro, es racional, es centrada, muy inteligente en lógica y sentimientos, y algo muy importante, me ama. Me ama más de lo que yo nunca he llegado a amarme. Lo que ella diga, se hará, porque a este nivel confío más en su juicio que en el mío propio.Pero esto de ser padre, ha sido más complicado de lo que hubiese pensado. Quise embarazar a mi esposa para retenerla a mi lado. Las mujeres están condicionadas a estar con el padre de sus hijos, ese es un lazo que nunca se podrá borrar. Aun así, al nacer Patrick, me di cuenta de que ese capricho
9 meses después Dicen que el tiempo transcurre como agua entre los dedos cuando lo disfrutas, y así ha sido este tiempo de mi vida. Viví mi embarazo de una forma tan linda y tranquila, que me cuestioné si alguna vez la existencia del innombrable realmente le pasó a los Blackwood. Parecía más un cuento de terror para asustar a los niños que una realidad.Desde su partida, la armonía empezó a dominar esta familia, y los que una vez fueron enemigos, se convirtieron en aliados, en amigos, en gente que se demostraba afecto con sus acciones. El tumor había sido extirpado y el cáncer no había regresado más.Algunos llegaron a decirme que yo fui la responsable de ello, que fui el detonante de la caída de Stewart. Pero sigo considerando que me dieron más crédito del que merecía, yo sólo llegué a esta familia por accidente, y por ese mismo accidente me enamoré de Caleb.Lo que sí no había sido un accidente fue la concepción y el nacimiento de nuestro pequeño Patrick. El primer bebé de esta nue
Me cuesta respirar y mantenerme calmada ante la imagen que estoy teniendo frente al espejo. Llevo puesto mi vestido de novia de corte imperio, ese que Martina quien es mi madrina de bodas, está arreglando su cola. La estilista le está dando los últimos toques a mi maquillaje, mientras que la fotógrafa está inmortalizando este momento.—Eres la novia más hermosa que he tenido la oportunidad de ver, amiga — dice Martina abrazándome por detrás en una gran sonrisa.—¿Estás segura de eso? Hasta ayer tuvieron que hacer más grande mi vestido porque no paro de ganar peso con el embarazo — digo con temor.—¿Y qué tiene Vivienne? ¿Juzgarías a una mujer con cuatro meses de embarazo por ganar algunos kilos? — me cuestiona.—No, sabes que no.—¿Entonces por qué sigues siendo tan dura contigo misma? Eres preciosa, por dentro y por fuera, no importa cuánto peses — asegura mi amiga.Esa que me hace llorar más temprano de lo que debería. Duré muchos años creyendo que nunca sería capaz de recibir amor
Narrado por Caleb BlackwoodMe cuesta caminar completamente erguido mientras entramos en el salón de la funeraria donde tienen en ese altar rodeado de flores, un retrato de Stewart y sus cenizas. Se siente irrealistas y como si fuese un sueño, el sueño más lindo y plácido que haya tenido hace mucho tiempo.Pero éste es el juego de las apariencias. Como es de esperarse, las caras largas y las lágrimas falsas abundan en este espacio con gente vestida de luto. Avanzo con lentitud, usando como muleta a mi esposa, y no tardamos en ser el centro de muchas miradas indiscretas.Sé que antes de mi llegada o la de alguno de mis familiares, debieron estar comiendo nuestras espaldas con todo tipo de rumor, pero eso es lo de menos en este momento. En ese donde me uno a mi madre, que me mira entre el asombro y el regaño al ocupar un asiento a su lado.—Vivienne — decide hablarle a ella, no a mí — ¿Me puedes explicar por qué le dijiste de este servicio? Caleb debería estar descansando.—Hola mamá, p
Narrado por Caleb BlackwoodUna cosa es fingir que eres bueno despidiéndote de tu padre abusivo, otra era poder cumplir con lo que has prometido. Apenas pude dar algunos pasos bajo la lluvia, pero no los suficientes como para descender por las escaleras. Sigo siendo bañado por el agua que cae del cielo, recostado de la pared que da con la salida en el techo.Estoy dejando de sentir mis piernas, y el calor de mi cuerpo está escapándose tal cual como si nunca hubiese existido. No tengo fuerzas para más que seguir respirando y despierto.Sería tan irónico que muriese en este sitio. Mi única calma es que Stewart está muerto.—¡Caleb! — grita la voz de Kate que se está aproximando — ¿Dónde estás?Katherine llega corriendo muy agitada, pero no puede verme porque me da la espalda. Ella mira a los lados y se asoma al borde, mira lo que hay abajo. Su reacción principal es taparse la boca para ahogar el grito que quiere soltar. La otra es voltear hacia mí, y con ello, venir desesperada a arrodi
Narrado por Caleb BlackwoodLos gritos son capaces de lastimar los oídos de cualquiera que tenga problemas auditivos. La fuerza con la que Stewart intenta aferrarse al rifle, y no lo suelta, es animal. También el disparo al techo había logrado tumbar algunos cristales del candelabro sobre el comedor.—¡ABRAN LA MALDITA PUERTA YA! ¡SÉ QUÉ ESTÁN AFUERA! ¡PETER! ¡MIKE! — exclama Rhea golpeando la puerta con desespero.Esa no abre, porque habíamos caído en la última muestra de locura de mi padre. Tuvieron que cerrarla con llave por fuera, para dejarnos atrapados con Stewart. El forcejeo continúa. El rifle va de arriba hacia abajo, ninguno cede.—¡Caleb! ¡Aléjate de él! — me grita Margot. Sabiendo que no puede usar su voz todavía.Kate y Lauren la están sujetando para que no se acerque a nosotros. En medio del caos, escucho que Víctor está llamando por su celular para que nos saquen de aquí y acercándose a su madre.Lamentablemente, mi madre no permite ser retenida por mucho tiempo más. Se







