Masuk
Anastasya se acercó a la oficina de Nikolai con una mano protectora sobre su vientre todavía plano. Por primera vez en mucho tiempo tenía una sonrisa genuina adornando sus labios.
Estaba nerviosa, emocionada, asustada."No puedo creer que estoy embarazada."Después de tanto dolor, después de sentirse rota y vacía durante tanto tiempo, por fin tenía algo que era verdaderamente suyo.Un bebé.El hijo de Nikolai.El hombre que, a pesar de ser menor que ella y de su carácter posesivo, había logrado hacerla sentir deseada de una forma que nadie más había conseguido."Debo decírselo ahora."Llegó frente a la puerta y levantó la mano para tocar, pero se detuvo enseguida al escuchar voces provenientes del interior.—No creerás que ella va a darte hijos, ¿verdad? —preguntó una voz femenina, dulce pero cargada de malicia.Anastasya contuvo el aliento en ese instante porque reconocería esa voz en cualquier lugar del mundo.Era Bárbara.Su única amiga.—Puede ser —respondió él casi desdeñoso—. Pero eso no te incumbe, no tengo que dar explicaciones, ni a ti, ni a nadie.—Entiendo perfectamente que te guste Anastasya. Ella es hermosa, de eso no hay duda.Desde la rendija de la puerta entreabierta, Anastasya vio como Bárbara se acercaba a Nikolai para hablarle con más atrevimiento.—Tiene un cuerpo que vuelve locos a los hombres pero no es nada maternal, sumado a eso, ella es mayor que tú. Ya pasó su mejor momento.Anastasya se encontraba incrédula de estar escuchando aquello, era como si estuviera dentro de una especie de pesadilla cruel.Después de todo lo que había hecho por Bárbara.La había ayudado en los momentos más oscuros de su vida, era la única persona en quien Anastasya había confiado de verdad.Y aun así...—No estarás enamorado de ella ¿Nik? Dios mío, ella una vez te humilló, siempre te vio como alguien inferior —añadió ella—. ¿Ya olvidaste eso? Ahora no es nadie a tu lado, ha llegado el momento de tu venganza."¿Venganza?"Anastasya notó que la expresión de Nikolai no cambiaba en lo absoluto, manteniéndose impasible y relajado.De repente, Bárbara pasó una mano con familiaridad por el pecho de él, acariciándolo lentamente, como si tuviera derecho de tocarlo.Nikolai bajó lentamente la mirada hacia la mano sobre él.Después volvió a levantar los ojos hacia ella pero no hizo el menor intento de apartarla, provocando un dolor inmediato en Anastasya.Algo pareció clavarse en su pecho, oprimiéndole el corazón.—No seas absurda —respondió el hombre con esa voz ronca y desdeñosa que Anastasya tanto había aprendido a amar.—¿Absurda? —Bárbara soltó una risa baja y seductora—. Solo te recuerdo la verdad, ¿Cuántos años tiene ya? ¿Treinta? Tú necesitas una mujer que pueda darte un heredero, alguien que aún tenga tiempo.—¿Y esa eres tú?Anastasya apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas. La rabia crecía en su pecho como un veneno que se extendía amargamente.Una expresión imposible de descifrar cruzó el rostro de Nikolai.Bárbara se acercó más a él, ciñéndose a su cuerpo, eliminando cualquier distancia entre los dos. Como si aquella cercanía no fuera reciente."¿Acaso ellos...?" Ni siquiera podía pensar en aquella palabra.—Yo en cambio puedo darte todo lo que quieras. ¿Qué te puede ofrecer ella aparte de sexo y recuerdos? Anastasya no es como el resto de las mujeres de la Bratva, está obsesionada con la mafia.Nikolai guardó silencio por unos segundos, por un instante creyó que iba a detener aquel palabreo incesante.Un atisbo de esperanza se encendió en ella pero luego, con una indiferencia que terminó de destrozar el corazón de Anastasya, respondió:—No voy a discutir esto contigo."¿Por qué no la detienes? ¿Por qué no...?"Anastasya sintió que la verdad le estalló en la cara en ese momento."Todas sus palabras fueron mentira, eso es obvio." Pensó para sí misma, llena de amargura."¿Cómo pudo hacerme esto?"Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos pero las contuvo, negándose a ser débil.La misma mujer a la que había considerado su única amiga ahora deseaba al único hombre que Anastasya había querido de verdad. Y Nikolai... el hombre que le había susurrado promesas posesivas, que la había hecho sentir querida, permanecía allí, en silencio, escuchando cada palabra maliciosa de los labios de la que supuestamente era amiga de su..."¿De su qué? ¡No soy nada para él!"Para ella, ese silencio decía más que cualquier palabra. Era como si ya se hubiera convertido en un objeto temporal, un juguete destinado a ser abandonado cuando dejaba de divertirlo.Bárbara rió suavemente y pasó los dedos por la mandíbula de Nikolai.—Tú mereces algo mejor, mereces a alguien como yo.Anastasya no pudo soportarlo más.Sin ver la nueva reacción de Nikolai hacia el toque más íntimo de Bárbara, se dio la vuelta y caminó apresuradamente por el pasillo."Maldita traidora."Apretó los dientes hasta que le dolió la mandíbula."Y tú... ¿Eso soy para ti, Nikolai? ¿Un entretenimiento? Después de dejar que me poseyeras... ¿Así me ves? ¿Como algo desechable?"—Señora Alexandrova, no es lo que...—Cállate —siseó al segundo al mando de Nikolai y salió de la mansión casi sin aliento, con el pecho agitado y las lágrimas finalmente escapando por sus mejillas sin control."¿Cómo pude ser tan estúpida? ¡Voy a destruirlos! Yo..."—Maldita sea —susurró intentando calmarse.Se llevó la mano al vientre, porque ahora no estaba sola."Pero este bebé es mío..." pensó sin detenerse "Y jamás permitiré que me lo arrebate."Sumida en sus sentimientos tormentosos, no vio el auto que se aproximaba a gran velocidad por la calle que cruzó para dirigirse a su auto.—¡Señora Alexandrova! —gritó alguien desde lejos.Unos brazos fuertes la envolvieron de repente, arrojándola con violencia hacia el otro lado de la acera.El impacto contra el suelo fue brutal. Un dolor agudo atravesó su espalda y su cabeza golpeó contra el pavimento.—¿Señora? ¿Está bien?—¡...Anastasya!Las voces se fueron alejando.Su visión se volvió borrosa y lo último que sintió fue una humedad entre sus piernas y un terror profundo."No, no, no."—Mi bebé...Después, todo se oscureció.La camioneta se detuvo frente a la mansión en lo alto de Krasnodar y Anastasya no se sorprendió.Nikolai bajó primero, rodeó el vehículo y abrió su puerta sin pedir permiso.—Puedo bajar sola, Volkov.—Lo sé. Anastasya no dijo nada pero sus ojos se encontraron en ese momento.Subieron en silencio mientras que ella apoyaba la muñeca vendada contra su abdomen, el torniquete improvisado se había llenado de sangre. Al entrar, Nikolai encendió las luces y señaló el sofá amplio frente al ventanal.—Siéntate.—No me des órdenes —siseó ella más por estar herida y que él la viera vulnerable.—No es una orden, solo quiero que estés cómoda mientras limpio esa herida.Ella entornó los ojos pero se sentó de todas formas cruzando las piernas con elegancia sin quitarle los ojos de encima.Nikolai regresó del baño con un botiquín y se arrodilló frente a ella sin pedir permiso, deshaciendo el nudo de tela negra.—Otra vez de rodillas, Volkov. Empezaré a creer que te gusta la posición, esto ya está h
Anastasya dio un paso atrás apoyando la espalda contra la barandilla de hierro del muelle. El roce del metal frío, todo lo contrario al calor violento que comenzó a recorrerle el cuerpo ante la abrumadora presencia física del hombre. Trató de esconder la muñeca herida detrás de su cadera, manteniendo su mirada verde con una soberbia implacable.—Es solo un rasguño, Volkov. No seas dramático —replicó ella con esa arrogancia elegante que lo volvía loco, aunque su respiración se había acelerado de golpe—. Vuelve a tus negocios primitivos y déjame trabajar.—Me importa una mierda el trabajo ahora mismo, Krasávitsa.De repente Nikolai atrapó su brazo con una firmeza que no admitía réplicas, obligándola a exponer la herida ante la luz del muelle. Sus dedos calientes rodearon su piel con una delicadeza contradictoria, rozando el metal de la pulsera. Un gruñido furioso escapó de su pecho observando la herida con rabia brutal.—Nadie derrama tu sangre. Nadie —el sonido de su voz fue tranquila
—¿Cuántos quedan? —preguntó ella.—No estoy seguro pero hay dos en fuga hacia los contenedores. —¿Dónde está el intermediario?—Lo tienen mis hombres.Anastasya asintió.—Vamos.Lo alcanzaron en la zona de frío. De repente salió uno con con un cuchillo. Anastasya se lanzó hacia él, bloqueó el tajo con el antebrazo protegido, pero el tipo hizo un movimiento inesperado y le cortó el antebrazo aunque no fue profundo.Ella siseó pero no dio marcha atrás, le giró la muñeca hasta el crujido y le hundió la rodilla en la ingle antes de hacer que cayera inconsciente golpeándolo en la cabeza con la culata de su arma. Nikolai forcejeaba con el otro, había una rudeza natural en la forma en que Nikolai se movía, una fuerza física aplastante que combinaba a la perfección con la fría elegancia arrogante que poseía. Mientras ella ponía la precisión táctica, él ponía la fuerza. De repente le arrancó el arma y lo noqueó contra la puerta metálica.Tdo pareció quedarse en silencio y solo se escuchaba
El intermediario apenas había soltado el nombre cuando el muelle volvió a arder y como pensaron, no venía solo, en el muelle habían más hombres.Inmediatamente después, disparos desde dos ángulos nuevos, el techo de un almacén y la cubierta de un yate oscuro que no estaba ahí minutos antes.—¡Emboscada secundaria! —gritó Anastasya empujando al herido detrás de un contenedor—. ¡Osadchiy no confió solo en este idiota!-¿Plan? —respondió Nikolai ya cambiando de cargador.—Yo subo al almacén, tú mantén vivo al paquete y limpia el yate.—¿Y si prefiero seguirte?—Prefiero que obedezcas.—Mandona, me gusta.Anastasya salió rápidamente bajo una lluvia de balas. Nikolai cubrió su avance con fuego brutal, tirando de la chaqueta del intermediario para mantenerlo agachado.—Muévete o te arrastro sin pierna —le gruñó al hombre.—¡Van a matarnos a todos!—A ti tal vez, a ella no, a mí tampoco. Corre.Arriba, Anastasya escaló la escalera del almacén con el arma, el primer tirador del techo la vio d
Anastasya dejó la carpeta sobre la mesa y abrió una de las fotos. Un hombre con una cicatriz en la ceja, el posible contacto.—El intermediario llega en doce minutos, entrará por el muelle, suele venir con un solo escolta. Quiero información, no un cadáver... todavía.Nikolai se acercó mirando la foto por encima de su hombro, demasiado cerca otra vez.No preguntó de dónde había sacado la información porque no le importaba.—Conozco el rostro, movía piezas menores para los serbios hace un año. Cambió de "dueño".—Exacto y ahora aparece vinculado a la filtración de mi ubicación para joder a Zinoviy.—No es solo un mensajero.—No, evidentemente.Nikolai asintió despacio sin alejarse.—Tú guías, yo te cubro.Por un momento Anastasya giró la cabeza y lo miró de reojo arqueando una ceja.—Tú te quedas donde yo diga —avisó.Nikolai hizo un movimiento puramente masculino y atractivo. Se pasó el pulgar por su labio inferior como si estuviera armando el plan en su cabeza, su concentración era e
Anastasya llevaba casi una hora revisando fotografías, registros de vehículos y movimientos de hombres relacionados con Osadchiy cuando escuchó tres golpes secos en la puerta de su oficina.—Adelante —dijo sin alzar la mirada.La puerta se abrió y Arkady apareció en el umbral.—Avtoritetsha, encontramos algo.Anastasya alzó los ojos de inmediato.—Habla.—Uno de los vehículos utilizados por los hombres del club náutico de los que escapó, apareció en una cámara de tráfico a seis kilómetros del puerto. La matrícula estaba cubierta pero conseguimos identificar el modelo.Anastasya cerró la laptop.—¿Dónde está ahora?—En un almacén abandonado.Una sonrisa fría apareció en sus labios.—Entonces tenemos una dirección.Se puso de pie y tomó su abrigo.—Prepara a los hombres.Arkady dudó por un momento.—Hay algo más.Anastasya lo miró con los ojos entrecerrados.—¿Qué?—Alguien ya está allí.La pelirroja se tensó enseguida.—¿Quién?Arkady le mostró su teléfono.En la pantalla había una foto







