MasukEspero que les haya gustado el maratón. 🩷🔥
La miró a los ojos con una posesividad absoluta y guió su polla hasta su entrada, empujó dentro de ella de una sola embestida profunda y brutal. Anastasya gritó y su espalda golpeó los azulejos. El estiramiento fue intenso, casi demasiado pero el placer llegó inmediatamente después de sentirlo completamente en su interior.—Eso es... —jadeó él empezando a embestirla con fuerza—. Incluso después de anoche... todavía me aprietas como si fuera la primera vez.—Joder, así, justo así Nikolai —exigió ella enredando los dedos en su cabello mojado tirando de él para mirarlo a los ojos con los suyos entrecerrados de placer—. No me trates con cuidado, hazlo fuerte.Nikolai sonrió contra su cuello y aceleró el ritmo. Cada embestida era profunda, posesiva, casi violenta. El sonido erótico de piel contra piel llenaba el baño. Anastasya gemía sin control, echando la cabeza hacia atrás contra los azulejos pero sin dejar de mirarlo.—¿Te gusta esto, Krasávitsa? Yo enterrado dentro de ti apenas abr
—Mmm...Anastasya despertó y enseguida vio que el lado derecho de su cama estaba vacío pero todavía conservaba el calor de un cuerpo masculino. Se incorporó despacio y escuchó el sonido de la ducha en el baño.Frunció el ceño pero sus hombros se destensaron de golpe y ni siquiera se había dado cuenta de que estaba conteniendo la respiración.Se levantó se puso la bata y cruzó el umbral del baño sin llamar. Nikolai estaba bajo el agua caliente de espaldas, su cabello platinado estaba pegado a la nuca mientras el agua resbalaba por los músculos de su espalda y su trasero. Se movía con una naturalidad irritante, como si aquel baño le perteneciera desde siempre.Eso provocó una contradicción interna en ella.— ¿Qué demonios haces todavía aquí? —preguntó ella cruzándose de brazos apoyando su hombro en el quicio de la puerta mientras sonreía desdeñosamente.Nikolai no se sobresaltó como si ya supiera que ella estaría ahí, giró un poco la cabeza haciéndole ver como el agua corría por su man
Anastasya se levantó de la cama sin decir una palabra. Tomó su bata de seda que siempre dejaba sobre la silla y se la puso con movimientos precisos, atándola con fuerza en la cintura. Nikolai la observó en silencio desde la cama todavía desnudo.—No tardo —avisó ella sin mirarlo.Salió de la habitación y bajó las escaleras. Bárbara estaba en el salón como si nada, revisando su teléfono con una expresión inocente que Anastasya conocía demasiado bien.—¿Qué demonios fue eso? —preguntó Anastasya sin preámbulos deteniéndose frente a ella.Bárbara levantó la vista y abrió los ojos con fingida sorpresa.—¡Ana! Perdón, de verdad. No pensé que estuvieras... ocupada. Juré que estabas sola, si hubiera sabido que tenías compañía, jamás habría entrado así.—No se entra a mi habitación sin tocar —dijo Anastasya con voz fría—. Nunca. Lo sabes desde hace años.—Lo sé, lo sé —respondió Bárbara levantando ambas manos en señal de rendición—. Fue un error. Estaba preocupada, llevabas días sin contestarm
Anastasya bajó la mirada hacia la boca de él. Fue un movimiento breve, casi involuntario, pero Nikolai lo notó.Por una vez, no hizo ningún comentario, ella volvió a levantar los ojos y encontró en los suyos una pregunta que él no estaba formulando.—Nikolai.Él se quedó inmóvil por un instante.No abrió los ojos con sorpresa ni perdió aquella compostura, hubo una pausa en la que su expresión cambió lo suficiente para que ella supiera que lo había sorprendido.Anastasya casi nunca lo llamaba por su nombre.Volkov era una distancia segura. Krasávitsa, un juego que ambos conocían. Incluso los insultos le permitían mantenerlo en el terreno familiar de las provocaciones.Pero Nikolai...Nikolai sonaba distinto en sus labios.Más cercano y personal, como si durante aquel instante, no estuviera hablando con el Pakhan de los Volkov ni con el hombre que llevaba años desafiando, sino con el único al que había permitido acercarse lo suficiente para poner en peligro sus defensas.Él bajó la mir
Nikolai tomó su rostro suave y al mismo tiempo posesivo.Si él conseguía desarmarla, ella respondía con una amenaza, una burla o alguna frase afilada que le permitiera recuperar terreno.Esta noche seguía desafiándolo, por supuesto. Seguía mirándolo como si estuviera decidiendo cuál de los dos merecía salir victorioso de aquella habitación.Sin embargo, había algo diferente.No parecía tan interesada en ganar.—¿Qué ocurre, Krasávitsa? —preguntó con una sonrisa peligrosa mientras se posicionaba sobre ella—. ¿Se te acabaron las amenazas?—No te emociones, Volkov. Estoy considerando mis opciones.La dinámica entre ellos volvió después del sexo y eso la alivió.—Por supuesto. Siempre estás considerando tus opciones.—Alguien tiene que pensar por los dos.Nikolai soltó una risa baja. Después volvió a mirarla y la sonrisa se le desvaneció lentamente.—¿Y qué has decidido?Anastasya abrió la boca, preparada para responder con alguna provocación. Tenía varias a su disposición. Podía decirle
Nikolai no necesitó más, se incorporó sobre ella, el cuerpo grande y caliente la cubrió por completo. Anastasya sintió el peso de él, la dureza de su erección rozándole el vientre y un escalofrío de pura anticipación le recorrió la espalda. Él se apoyó en un antebrazo junto a su cabeza y con la otra mano guió su polla hasta su entrada con posesividad absoluta.—Mírame —ordenó con voz ronca.Anastasya mantuvo su mirada sobre él, sintiendo como Nikolai se colocaba entre sus piernas y sin preliminares suaves, la abrió de par en par mientras su polla le rozaba el clítoris ocasionando que un escalofrío la recorriera de pies a cabeza.Entonces se empujó dentro de ella de un solo embiste profundo y brutal.Anastasya gritó. El estiramiento fue intenso, profundo y brutal, pero el placer llegó inmediatamente después, caliente y devastador, un gemido se escapó de su garganta sin poder evitarlo.Clavó sus uñas en sus hombros mientras lo miraba con ojos entrecerrados de deseo.—¡Ah... m****a!—S







