LOGINLa cabaña era cálida, con chimenea ya encendida y un solo sofá grande frente al fuego. Anastasya se quitó el abrigo y lo dejó sobre una silla.—Si intentas algo, te disparo —advirtió.—Por eso no voy a intentar nada... todavía. A menos que seas tú la que te sientes sobre mí —le recordó divertido y Anastasya lo fulminó con la mirada.—Bastardo —gruñó ella irritada.Nikolai se arremangó la camisa sonriendo divertido, el fuego iluminó las venas de sus antebrazos y Anastasya tuvo que apartar la mirada sentándose en el extremo del sofá.—No te sientes tan lejos —dijo él ocupando el otro lado—. Parece que quieres marcar tu distancia conmigo y eso solo hace que parezcas más interesada en mi.La pelirroja entornó los ojos ignorando los latidos de su corazón.—Me das dolor de cabeza.—Eso es progreso, antes era peor.Ella lo miró de reojo.—¿Siempre tienes que hablar?—Solo cuando estoy cerca de ti. El resto del tiempo soy bastante silencioso.Nikolai se inclinó un poco hacia ella, apoyando el
—¿Vas a seguir mirándome así o vas a ser útil por una vez? —preguntó ella sin girarse después de bajar a tierra.Podía sentir los pasos de Nikolai detrás de ella, sin embargo, su mirada era lo que más la inquietaba.Penetrante.Fija.Oscura.Lo peor era que su cuerpo respondía a esa mirada —Puedo hacer las dos cosas a la vez, Krasávitsa —respondió él alcanzándola—. Dime dónde quieres que mueva las cosas y lo haré. Aunque prefiero moverte a ti.Anastasya le lanzó una mirada asesina.—Cállate y camina, tenemos trabajo.Pasaron las siguientes dos horas supervisando cada detalle. Luces, generadores, cables ocultos entre los pinos, el arco de flores blancas y el camino de velas que Valerik había pedido. Anastasya daba órdenes con voz fría y precisa y Nikolai para su sorpresa, obedecía… aunque no sin comentarios.—Esa luz está demasiado a la izquierda —dijo ella.—Ya la moví tres veces —replicó él—. Si sigues así, voy a creer que disfrutas darme órdenes.No les importaba que había más gen
Anastasya rememoró en su cabeza lo que acababa de pasar, Nikolai no había intentado detenerla, no había hecho ningún comentario arrogante, no había aprovechado ese instante de vulnerabilidad para provocarla y eso había sido peor.Porque ella sabía cómo enfrentarse a un hombre arrogante. Sabía cómo destruir a alguien que intentaba desafiarla, pero no sabía qué hacer cuando Nikolai simplemente la miraba como si pudiera ver a través de ella.—No pongas esa cara —gruñó finalmente recuperando su tono habitual cuando desvió sus ojos a él.Nikolai arqueó una ceja claramente divertido e intrigado.—¿Qué cara?—Esa —siseó ella.El albino se sentó de una manera atractiva y ella por un instante miró las venas hinchadas de sus antebrazos después de que Nikolai se quitara el saco y arremangara su camisa verde.—¿Cuál?Anastasya entrecerró los ojos.—La de hombre que cree que acaba de ganar algo.Una sonrisa lenta, casi perezosa apareció en los labios de él.—No creo que haya ganado nada, Krasávitsa
El beso se volvió salvaje en segundos.Anastasya tiró del cabello platinado de Nikolai con fuerza, arrancándole un gruñido ronco mientras él le apretaba la cintura con dedos posesivos. Ambos rompieron el beso necesitando aire.—Sabía que ibas a romper primero —dijo burlón queriendo picarla como siempre.—¿Romperme? —jadeó ella mordiéndole el labio inferior con fuerza para dejar su marca en él—. No tienes ni idea de como estoy jugando con tu mente, la que se está rompiendo no soy yo, Volkov. Eres tú y lo sabes.Él sonrió contra su piel, de manera oscura y satisfecha.—Palabras mayores, Krasávitsa.Pero lo que Anastasya odiaba no era su arrogancia. Era la forma en que él la veía. Como si detrás de cada insulto, cada amenaza y cada capa de hielo pudiera encontrar exactamente lo que ella intentaba esconder.Anastasya no necesitaba escuchar sus palabras socarronas, volvió a estrellar su boca contra la de él mientras sus manos bajaban con urgencia hasta su cinturón. Lo abrió de un tirón y
—Todo está listo —dijo Anastasya cuando Valerik respondió—. El piloto está en posición.Valerik no le respondió de inmediato y Anastasya frunció el entrecejo ligeramente esperando.—Cambio de planes, Nastya —dijo él finalmente—. La llevaré en mi auto, cancela el vuelo.Anastasya frunció el ceño, mirando como Nikolai se acercaba hacia ella en su helipuerto cuando específicamente le había dicho que no se acercara allí porque Valerik iba a ir.—¿Por qué...? Vale, no me digas. Solo ten cuidado.—Siempre.—Te enviaré un mensaje de cuando todo esté listo, aprovecharé entonces yo el viaje para llegar primero y poner todo en orden, adiós.El avión de Nikolai ya estaba preparado y ella no pensaba dejar que se desperdiciara, especialmente porque necesitaba llegar al lugar de la propuesta antes para supervisar que todo el sitio estuviera perfecto para la propuesta. Cuando alzó la vista capturó la imponente figura de Nikolai que ya esperaba de pie frente a ella.Tenía las manos en los bolsillos d
Mientras bajaba, Anastasya sacó su teléfono. Necesitaba un helicóptero privado.Si le pedía el de Dimitry, el Pakhan preguntaría demasiado y terminaría delatando a Valerik. “No, ni loca.” pensó descartando la idea de inmediato. No podía arriesgarse.Anastasya detuvo sus pasos en seco en medio del pasillo y miró el aparato. Una idea audaz, peligrosa y sumamente tentadora cruzó por su mente. Había una persona que podía ayudarla con eso, una persona con quien ya compartía demasiados secretos.De repente la pantalla se iluminó con un mensaje de Nikolai, como si él supiera que estaba pensando en él.El cuerpo de Anastasya se puso en alerta instantáneamente, una reacción que ya no podía controlar cada vez que ese hombre invadía su espacio, incluso a la distancia.“—Todavía tengo tu sabor en mis labios, Krasávitsa. ¿Vas a seguir fingiendo que esa noche no pasó o prefieres que te lo recuerde en persona?” —le había texteado.Anastasya bufó pero una chispa peligrosa se encendió en sus ojos p







