LOGINCapítulo 27: ¿Viajarás con tu amante? ~ Ashley ~ Me quedé mirando a Franco, incapaz de creer la seguridad con la que acababa de darme aquella orden de volver con él a italia. —¡Tú no puedes decidir eso por mí! —No estoy pidiendo tu autorización para comparecer ante el juez. La citación es para ambos —replicó sin alzar la voz—. Y no voy a quedarme de brazos cruzados mientras intentas mantenerme alejado de mis hijos. Yo soy el padre, Ashley. No puedes quitármelos egoístamente. —¡No son solo tuyos! ¡Yo los he criado durante seis años sin ti! ¡Únicamente yo! —Eso fue porque huiste. No me reclames por tus acciones. Me quitaste el derecho a ver a mis hijos crecer —respondió él con voz grave, con una frialdad que me hizo apretar los dientes. Louis se movió a mi lado, visiblemente molesto. —Franco, estás en mi casa. No puedes llegar y hablarle a Ashley de esa manera. Franco dirigió su mirada hacia él. Su expresión apenas cambió, pero noté cómo sus ojos se volvieron m
Capítulo 26: Acorralada ante él. ~ Ashley ~ Un nudo incómodo se me formó en el estómago. ¡Ash!… maldición. Podía entender su confusión, pero quizá fue el alcohol lo que me hizo estallar de molestia. —¡Ni De Luca ni Grimaldi! ¡Ya estoy cansada, harta de estar en medio de estas dos familias! —señalé al sirviente—. Soy Clark. Usa el apellido de mi madre y dile a ese maldito que no voy a… —Hazlo pasar —me interrumpió Louis. —¿Qué? —giré bruscamente mi rostro hacia él—. ¿Por qué lo vas a dejar entrar? ¡No quiero verlo y…! —Lo sé —me respondió Louis, acercándose a mí—. Pero recuerda que esta mañana les hicieron la prueba de ADN a los mellizos. Probablemente ya tenga los resultados y haya venido a hablar de ellos. Después volvió a mirar al sirviente. —¿El señor Grimaldi viene solo? El hombre negó lentamente. —No, señor. Viene acompañado de un hombre mayor, de aspecto severo. ¿Un hombre mayor y de aspecto severo? No podía ser… ¿Había venido con su abogado, Lorenzo? ¡Ese maldito
Capítulo 25: Vuelve a Roma. ~ Ashley ~ —Franco acaba de revelar ante el mundo entero que ha sido mi esposo durante nueve años, Valentina —fruncí el ceño mientras mis dedos apretaban con mayor fuerza el teléfono celular, conteniendo a duras penas mi ira—. Si llego a Roma y digo que lo dejé porque tengo otro hombre, ¿cómo crees que me haría quedar eso? Noté cómo ella se cruzaba de brazos. Se quedó un instante pensativa, hasta que finalmente me mostró aquella expresión amenazante. —Anuncié mi boda y la fecha —soltó Valentina, con rabia en cada palabra—. Envié las invitaciones, organicé todo y pasé noches sin dormir mientras elegía mi vestido de novia. ¡No me importa tu reputación ni si quedas como una zorra infiel! ¡Teníamos un trato! Ven a Roma. Tenemos que hablar. Solté un profundo suspiro y colgué la videollamada. Me quedé varios segundos con el teléfono en la mano, mirando la pantalla sin verla realmente, mientras mi mente regresaba a todo lo sucedido aquel día. Para mi medi
Capítulo 24: No la perdería ante él. ~ Franco ~ Ashley se puso de pie de inmediato. —¡Ya no sigas hablando, Franco! Aquí vamos de nuevo. Introduje las manos en los bolsillos de mi gabardina negra y ladeé ligeramente la cabeza, observándola con atención. —Le estoy diciendo la verdad. No estoy muerto. Ahora… —hice una pausa deliberada y miré primero a Ashley y después a los niños—, volvamos. Aún faltan unas horas para los resultados y… Antes de que pudiera terminar, vi una limusina ingresar al estacionamiento. Clavé una mirada fría en el guardia de seguridad. —¿No estaba cerrada toda la zona? —Sí. No… no sé quién lo dejó ingresar, señor —titubeó el hombre. Entrecerré los ojos. —Hablaré con tu jefe después de esto. Volví la atención hacia el vehículo negro de ventanillas polarizadas. La puerta se abrió y aquel maldito francés descendió del automóvil. —¡TÍO! —exclamó Fiorella. ¿Qué demonios…? La niña salió corriendo hacia él. Durante una fracción de segundo sentí el impu
Capítulo 23: ¡Ellos son tus hijos, CEO! ~ Franco ~ Un sentimiento ardiente me quemaba el pecho y no encontraba la manera de apagarlo. Era una furia incómoda, persistente, que se negaba a desaparecer cada vez que escuchaba el nombre “Louis” en boca de mi esposa. —Yo puedo encargarme de encontrar a los niños y mantenerlos a salvo —sentencié. —¡Devuélveme mi teléfono ahora mismo! —me exigió ella. Tsk. Maldita sea. Le entregué el aparato y saqué el mío para llamar al departamento de seguridad del edificio. —¿Señor Grimaldi? —me respondió el jefe de seguridad. —Cierren todas las salidas del edificio. Quiero equipos esperando afuera. Mis hijos se han escapado. Revisen las cámaras y envíenme la dirección que han tomado. —Sí, señor. Colgué y volví a mirar a Ashley, que, para mi sorpresa, se había quedado inmóvil. Ya no parecía furiosa. Más bien, estaba… ¿sorprendida? —¿«Mis hijos»? —recalcó. Entonces me percaté de que yo mismo había llamado así a los mellizos. Ni siquiera m
Capítulo 22: Las pruebas de paternidad. ~ Franco ~ Ashley se atrevió a alejarse para hablar con ese hombre. Ese maldito francés con el que se había atrevido a engañarme. Sin embargo, no fui tras ella. ¿Para qué hacerlo? Sabía exactamente cómo conseguir que volviera a prestarme atención. Mi mirada regresó a la habitación de descanso que había mandado a preparar para los mellizos, y caminé hacia allá. Al entrar, en una mesita redonda, colorida y de baja altura, estaban sentados los dos niños. Los dos levantaron la mirada hacia mí. Los ojos del niño eran de un tono gris tan parecido al mío que veía en mi espejo cada mañana, que resultaba difícil ignorarlo. —¿Leonardo? —pronuncié su nombre. Él apenas asintió antes de desviar la mirada con desinterés, como si mi existencia no mereciera su atención. Arqueé una ceja. ¿Se atrevía a ignorarme? Podría ser su padre y… No. Tenía que calmarme. No estaba ahí para pelear con un niño de… ¿seis años? Sí, creo que eso decía el documento







