LOGINAl darse la vuelta, vio que Bruno le estaba ofreciendo un vaso de agua. Elisa sonrió:—Gracias.Bruno le dijo:—Si estás cansada, ve a descansar un rato, no tienes que responder todas las preguntas.Después de decirlo, lanzó una mirada indiferente a los expertos que todavía querían seguir hablando con Elisa sobre temas de investigación y desarrollo.Ellos también conocían bien a Bruno. Al ver lo protector que estaba siendo con Elisa, primero se quedaron algo sorprendidos, pero enseguida lo entendieron y sonrieron con complicidad.Gonzalo fue el primero en hablar:—Miren nada más a Bruno. Si seguimos acaparando a Elisa, seguro se va a enojar con nosotros. Está bien, cualquier cosa que queramos preguntarle, la seguimos conversando en el grupo.Los demás soltaron una carcajada y le pidieron a Gonzalo que creara el grupo y los agregara a todos.El celular de Elisa vibró.Había recibido una invitación de Gonzalo para unirse a un grupo de discusión.Al principio, solo había siete u ocho pers
Después, las dos fueron a saludar a otros expertos.Fue entonces cuando Alba vio a Elisa acercándose a Gonzalo.Frunció el ceño.¿Acaso Elisa no tenía vergüenza? ¿De verdad creía que alguien como el profesor Gonzalo estaría dispuesto a relacionarse con ella?Sin embargo, para su sorpresa, cuando Gonzalo la vio, la recibió con amabilidad y estuvo conversando con ella durante un rato.Alba no entendía nada y le preguntó a Lucía:—¿El profesor Gonzalo conoce a Elisa?Había escuchado que Gonzalo rara vez reconocía el talento de los jóvenes, ¿y si Elisa realmente tenía algo de talento?Lucía miró de reojo a Elisa y ocultó los celos que sentía antes de responder con indiferencia:—Hace un tiempo le pidió descaradamente a Bruno que se la presentara, así terminó convirtiéndose en alumna del profesor Gonzalo.Alba soltó una risa fría.—Una mujer que no sabe ganarse nada por sí misma, siempre necesita apoyarse en un hombre.Por fin, Bruno llegó.Los invitados se acercaron en masa para hablar con
Elisa soltó una leve risa de desprecio y contraatacó:—No creas que todo el mundo es como tú, Noa, que eres capaz de convertir cualquier basura en un tesoro.—¡Oye!Noa se quedó sin palabras de la rabia.De pronto, vio a Nicolás acercándose desde la distancia. Inmediatamente cambió su expresión de enojo por una mirada llena de agravio y miró a Elisa como si ella la hubiera ofendido.Nicolás se acercó y preguntó:—Noa, ¿qué pasó?Noa se mordió el labio y respondió:—Solo quería advertirle de buena fe a Elisa que, al venir sola a una cena así, podía encontrarse con algún hombre con malas intenciones, pero no quiso escucharme y terminó insultándome.Nicolás miró a Elisa y, al verla con aquel elegante vestido de gala, frunció aún más el ceño.¿Se había vestido así para llamar la atención de otros hombres?¿Todavía no había aprendido la lección después de lo que le había hecho Leonor?¿Por qué no podía simplemente quedarse en casa?—Elisa, Noa tiene razón. No deberías venir a este tipo de e
¿Será que Bruno se los regaló a Clara?Después de todo, de vez en cuando Clara tenía que acompañar a Bruno a eventos formales.Pero Clara estaba casada y tenía hijos. Siempre sabía comportarse y mantener los límites, así que era imposible que aceptara algo así.¿Y si Bruno le había pedido a Clara que escogiera todo aquello para regalárselo a alguna mujer?La curiosidad pudo más y preguntó:—Secretaria Clara, ¿a quién estás acompañando?Clara no se lo ocultó.—A la señorita Elisa. Esta noche hay una cena y el Señor Bruno quiere que ella lo acompañe.Lucía apretó los labios mientras los celos ardían dentro de ella.¿Bruno realmente pensaba llevar a Elisa a un evento formal en público?¿Se había vuelto loco?No quería seguir viendo a Elisa presumir de su cercanía con Bruno, así que se dio la vuelta y se marchó de mala gana.Elisa salió del probador con un vestido largo color blanco lunar. Las joyas que llevaba no opacaban su belleza, sino que, a su lado, parecían perder todo su brillo.Cl
—Bruno, tu mamá ya llegó a Villa del Río. Lo sabes, ¿verdad?Bruno asintió.—Sí, me mandó un mensaje.Doña Salazar notó que su voz no tenía la menor alteración y preguntó con curiosidad:—Supongo que ya sabes a qué vino. ¿No te preocupa que intente meterse entre tú y Elisa?—Sé lo que hago, abuela.Al ver que podía manejar la situación, Doña Salazar se quedó tranquila.—La verdad, creo que Elisa es mucho más adecuada para ti que Lucía, pero tu mamá siempre ha tomado decisiones sin pensar demasiado, dudo que vaya a hacerme caso.Antes de que Bruno y Raquel se comprometieran, Doña Salazar había investigado a fondo a Raquel, al descubrir que su carácter y su forma de ser dejaban mucho que desear, incluso había intentado convencer a Alba de que lo pensara mejor, pero ella le había respondido:—Mamá, cuando se trata de una unión entre familias poderosas, lo importante son los intereses de ambas partes. La familia Serrano ha ayudado a la familia Salazar y, además, puede ser de gran ayuda par
Al enterarse de que Señora Salazar vendría, Lucía fue a recibirla llena de entusiasmo.Después de esperar media hora, por fin salió con paso elegante.Llevaba un vestido de noche azul zafiro, un deslumbrante collar de piedras preciosas alrededor del cuello y el cabello recogido. Caminaba con calma, irradiando una elegancia y un aire de distinción imposibles de ignorar.—Señora Alba.Lucía se acercó rápidamente y tomó a Señora Salazar del brazo.Señora Salazar asintió y luego frunció el ceño.—Le envié un mensaje a Bruno para que viniera a recibirme también, ¿por qué no vino?—No lo sé, tal vez Bruno está ocupado con asuntos de trabajo.Señora Salazar soltó una risa fría.—¿Qué puede tener que lo mantenga tan ocupado? Seguro que es por esa mujer llamada Elisa. Vine a Villa del Río precisamente para ver qué tiene de especial esa mujer, que ha conseguido que Bruno haga tantas tonterías.—Alba, tampoco sea tan dura con Bruno. La culpa es mía. Si hubiera sabido controlar mejor a Leonor, nad







