LOGINMaverick simplemente asintió y volvió a prestar atención a la carretera cuando el semáforo cambió a verde.Ava bajó la botella hasta su regazo. Por alguna razón, aquella pequeña muestra de atención hizo que algo dentro de ella se sintiera un poco más ligero. Hasta entonces, había intentado convencerse de que estaba bien. No quería parecer débil después de todo lo ocurrido en el museo.Sin embargo, al parecer había alguien que seguía prestando atención a pequeños detalles de los que ni siquiera ella misma era consciente.El auto volvió a avanzar en un silencio agradable. Ava apoyó el cuerpo contra el asiento y contempló el exterior por la ventana, dejando que el paisaje de la ciudad se desplazara lentamente al otro lado. Por primera vez desde que había salido del museo, su mente comenzó a sentirse más tranquila.Mientras tanto, Maverick comenzó a ocuparse de su tablet de trabajo. De vez en cuando, revisaba el teléfono y hablaba brevemente sobre algunos asuntos pendientes.En realidad,
Aquella voz tan conocida hizo que el hombre levantara la cabeza.Megan estaba de pie en el umbral con una expresión preocupada. —Te he estado buscando.Jackson soltó un suspiro suave. Observó a la mujer durante unos segundos antes de volver a desviar la mirada hacia la pantalla del ordenador. —¿Qué pasa?Megan avanzó unos pasos. —Quiero hablar de algo contigo.—Si es sobre el trabajo, déjalo para después —replicó Jackson.—No es sobre el trabajo. —Megan se detuvo frente al escritorio—. Te llamé varias veces hace un momento, pero no contestaste. Solo quería asegurarme de que estuvieras bien.Jackson volvió a mirarla.Había algo en la forma en que Megan lo observaba que quizá antes le habría hecho sentirse cómodo. Había recibido una atención así con tanta frecuencia que nunca se había detenido realmente a cuestionarla.Sin embargo, hoy era diferente. No necesitaba la atención de nadie. Solo quería espacio para pensar sin tener que escuchar palabras de ninguna parte. —Estoy bien.Megan e
El trayecto hasta la sede central de Langham se sintió mucho más largo de lo habitual.Jackson estaba sentado en el asiento trasero del auto con la mandíbula tensa. Desde que había salido de la casa de su tío, su mente nunca había estado realmente tranquila. Varias veces intentó distraerse con los mensajes de trabajo en su teléfono o con la bandeja de correos electrónicos que requería su atención, pero apenas llevaba unos segundos leyendo cuando sus pensamientos regresaban a lo ocurrido hacía un momento.Los documentos rotos que Ava le había arrojado directamente al rostro. La mirada de aquella mujer. Y lo que más lo perturbaba era la risa de Ava.Una risa que había sonado tan despreocupada cuando estaba junto a Maverick.Jackson apretó los puños.Ava debería haber llorado. Debería haberle pedido explicaciones como siempre. Debería haberse enfadado. Culparlo. Hacerle un berrinche o cualquier otra cosa, siempre y cuando su reacción demostrara que él todavía ocupaba un lugar en el coraz
La mirada de Ava comenzó a enrojecerse, pero su voz permaneció firme. —Sin embargo, quiero preguntarle algo, señora Eleanor.Se acercó con calma. —Cuando todavía era su futura nuera, ¿por qué nadie se preguntó nunca cómo me sentía?Eleanor guardó silencio.—Cuando Jackson canceló los planes que habíamos hecho por Megan, ¿por qué era yo quien tenía que comprenderlo?Ava tragó la opresión que volvía a aparecer en su garganta. —Cuando tuve que enfrentarme a todo sola, ¿por qué nadie preguntó si yo estaba bien?Eleanor no dio ninguna respuesta. Mientras tanto, las personas que la rodeaban comenzaron a bajar la cabeza. Ava sabía que estaban escuchando. Así que, por primera vez, ya no tenía miedo de lo que pudieran pensar de ella.—Y cuando llegó el día de nuestra boda, Jackson no vino. Dijo que había un gran proyecto del que debía encargarse. De lo contrario, Langham Group sufriría grandes pérdidas. —La voz de Ava sonó más fría.—Si eso fuera realmente lo que Jackson estaba haciendo, lo ha
Aquella voz grave y cargada de énfasis hizo que toda la sala se quedara inmóvil de inmediato. Los murmullos de los visitantes se detuvieron, pero fueron reemplazados por la atención absoluta que todos dirigieron hacia la figura que acababa de aparecer.Incluso Eleanor, que hasta entonces se había mostrado tan atrevida al lanzar sus insultos, finalmente se volvió hacia el origen de aquella voz.Maverick estaba de pie a unos pasos de ellos.Su rostro seguía tranquilo, pero la mirada de sus ojos gris oscuro se había vuelto mucho más afilada. No había una ira explosiva ni una expresión exagerada. Precisamente aquella calma hizo que varias personas a su alrededor se apartaran por reflejo.Se acercó con pasos firmes. Su mirada se desvió brevemente hacia Ava, asegurándose de que la mujer estuviera bien, antes de detenerse en Eleanor.—Basta, Eleanor.Solo fueron dos palabras, pero su tono sonó como una advertencia.Eleanor levantó la barbilla. —Maverick, esto no es asunto tuyo.—Es mi esposa
Ava respiró lentamente, reuniendo determinación antes de devolverle la mirada afilada a la mujer que tenía delante. —Usted dice que dejé a Jackson por un hombre más rico. Pero lo que ocurrió fue... —Hizo una breve pausa, asegurándose de que todos los que escuchaban a escondidas pudieran captar claramente lo que diría a continuación—. Jackson me abandonó en el altar.De inmediato, nadie volvió a hablar. Un silencio opresivo envolvió repentinamente aquella zona.—Usted dice que jugué con la familia Langham —continuó Ava, con la voz clara en medio del silencio—. Pero durante siete años, ni una sola vez jugué con su hijo.Fui yo quien siguió esperando.Fui yo a quien le pidieron que siguiera perdonando todo lo que Jackson me hacía.Y fui yo quien finalmente fue abandonada.Ava no pronunció aquella última frase.Por primera vez, algunos visitantes comenzaron a mirar a Eleanor Langham con una expresión diferente. Los murmullos que antes habían puesto a Ava en una situación desfavorable ahor







