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Capitulo 2

last update Veröffentlichungsdatum: 03.09.2026 09:10:58

Aquellas palabras hicieron que Ava guardara silencio, pero esta vez no podía permitirse pensar demasiado. Tenía que tomar una decisión de inmediato.

«De acuerdo», dijo Ava. «No tengo ningún problema».

Maverick la observó durante unos segundos antes de asentir levemente. No había sorpresa en su rostro, como si ya hubiera previsto que Ava tomaría aquella decisión.

«Hablaremos de las demás condiciones después de que termine la celebración», dijo con calma.

Ava frunció el ceño. «¿Las demás condiciones?»

«Este matrimonio solo es una solución». La voz de Maverick permaneció serena y distante. «No me interesa fingir una relación frente al público».

Sophia se quedó completamente sin palabras ante lo que estaba ocurriendo frente a ella. Solo miró a Maverick y luego a Ava, como si todavía intentara comprender cómo aquella situación caótica podía haberse convertido en una decisión matrimonial en cuestión de minutos. Su deseo de encontrar una solución... quizá Maverick había contactado a Jackson y lo había convencido. O... no tenía idea.

Pero estaba claro que no se refería a una solución como esta.

«Considéralo una forma de arreglar el desastre que causó mi sobrino», dijo Maverick con tono indiferente.

Ava miró al hombre sin parpadear. Sabía que aquello era una locura, una verdadera locura. Sin embargo, al mismo tiempo, era el único camino que le quedaba si no quería quedarse sola frente a cientos de invitados y convertirse en tema de conversación de todos.

Sus manos apretaron lentamente los lados del vestido de novia. «De acuerdo», respondió Ava finalmente.

Sophia se volvió hacia ella de inmediato. «¡AVA!»

Ava no respondió a su amiga. Solo respiró profundamente antes de volver a mirar a Maverick. «Estoy de acuerdo».

Sus ojos gris oscuro recorrieron el rostro de Ava con calma, como si se asegurara de que la mujer realmente comprendía la decisión que acababa de tomar y no cambiaría de opinión después de dar unos cuantos pasos fuera de aquella habitación.

Una vez convencido, Maverick extendió la mano. «Entonces, terminemos esta boda».

Ava miró la palma extendida frente a ella. No había ternura en aquel gesto. No había persuasión, solo una oferta firme y sencilla. Sin embargo, por alguna razón, aquello fue precisamente lo que hizo que Ava se sintiera un poco más tranquila.

Lentamente, colocó su mano sobre la palma de Maverick. Estaba cálida, en contraste con la actitud del hombre, que durante los últimos minutos había parecido tan fría e impredecible.

Maverick le sostuvo la mano con suavidad y luego la ayudó a salir del camerino.

Sophia todavía permanecía detrás de ellos, con una expresión de absoluta incredulidad.

Fuera de la habitación, la música del salón principal comenzó a escucharse con mayor claridad. Los invitados seguían esperando, inquietos, porque la boda debería haber comenzado hacía una hora. Pero ¿por qué los novios no aparecían por ninguna parte?

Las puertas del salón de baile se abrieron lentamente. Y en cuestión de segundos, todo el majestuoso salón quedó en silencio. Cientos de pares de ojos se abrieron de par en par, sorprendidos, porque el hombre que caminaba junto a Ava hacia el altar no era Jackson Langham. Era...

Maverick Langham.

Los murmullos llenaron de inmediato todo el salón.

«¿Qué está pasando?»

«Ese es el tío Maverick, ¿verdad?»

«¿Dónde está Jackson?»

«¿Por qué ha venido Maverick?»

Sin embargo, Maverick caminó sin prestar atención a nadie. Sus pasos eran firmes y seguros, como si el alboroto del salón de baile no fuera en absoluto lo bastante importante como para detenerlo.

Mientras tanto, Ava sujetaba suavemente su brazo, tratando de calmar su propio corazón, que parecía estar a punto de salírsele del pecho.

En la primera fila de la familia Langham, el rostro de Eleanor Langham, la madre de Jackson, cambió drásticamente. “¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?!”

Maverick solo le dirigió una breve mirada antes de continuar concentrado en sus pasos, llevando a Ava hacia el sacerdote, que llevaba rato esperando a que ambos novios pronunciaran sus votos.

El sacerdote parecía confundido. Su mirada pasó varias veces de Ava a Maverick. “T-Tu señoría Maverick…”

Maverick respondió brevemente: “Continúe con la ceremonia.”

“P-Pero el novio…”

“Está frente a usted ahora mismo.”

De inmediato, el salón volvió a convertirse en un caos.

Los susurros que hasta entonces apenas se habían oído se volvieron cada vez más fuertes. Algunos invitados incluso se pusieron de pie para asegurarse de lo que estaba sucediendo frente al altar.

No fueron pocos los destellos de las cámaras que comenzaron a encenderse. Todo el mundo sabía que la familia Langham era el centro de atención de la ciudad. Y lo que estaba sucediendo ahora claramente se convertiría en el mayor escándalo del año. Por supuesto, nadie dejaría pasar la oportunidad de conseguir esta noticia.

Sin embargo, extrañamente, en medio de aquel caos, Maverick seguía viéndose tranquilo. Como si todas aquellas miradas afiladas, la sorpresa e incluso la furia de la familia Langham no significaran absolutamente nada para él. El hombre permanecía erguido junto a Ava, con un aura fría y dominante difícil de explicar.

Mientras tanto, Ava sentía que las palmas de sus manos comenzaban a enfriarse. Su corazón latía tan rápido que respirar se había vuelto difícil. Incluso podía sentir las miradas de toda la sala clavándose en su cuerpo sin piedad.

Seguramente pensaban que había perdido la razón. Y quizá realmente era así. Sin embargo, cuando Ava miró discretamente a su lado, descubrió que Maverick permanecía tan tranquilo junto a ella. Sus hombros estaban erguidos. Su mirada permanecía fija al frente, sin la menor duda.

Por alguna razón, aquello hizo que el caos en la mente de Ava comenzara a calmarse poco a poco.

El sacerdote carraspeó nerviosamente antes de abrir finalmente el pequeño libro que sostenía entre las manos.

“Va-vamos a comenzar con la bendición matrimonial…”

El ambiente del salón de baile volvió a quedar en silencio poco a poco, aunque la tensión seguía siendo palpable en el aire. El sacerdote comenzó a leer los votos sagrados con voz ligeramente temblorosa. Incluso aquel hombre de mediana edad parecía nervioso cada vez que miraba a Maverick.

Ava, por su parte, apenas podía concentrarse en escuchar todas aquellas palabras. Hasta que finalmente…

“¿Usted, señor Maverick Langham”, volvió a sonar la voz del sacerdote, “acepta a Ava Celeste como su esposa, para amarla, respetarla, protegerla y permanecer a su lado durante el resto de su vida?”

De inmediato, todo el salón quedó completamente en silencio. No se oyó ni un solo sonido. Parecía que todos esperaban al mismo tiempo la respuesta de Maverick.

Incluida Ava.

La mujer contuvo el aliento sin darse cuenta. Porque, por primera vez desde que comenzó todo aquel caos, Ava sintió miedo de repente.

Miedo de que Maverick cambiara de opinión.

Miedo de que aquel hombre solo estuviera jugando con la situación.

Sin embargo, unos segundos después, la voz de Maverick resonó con claridad por todo el salón.

“Sí.”

Simple. Firme. Sin la menor duda.

“Acepto.”

El corazón de Ava se estremeció de una manera extraña. Su mirada se alzó lentamente hacia el hombre que estaba a su lado. Maverick seguía de pie con la misma expresión tranquila, como si aquella gran decisión no fuera algo que necesitara cuestionarse.

Y por primera vez en todo el día, la opresión que Ava había sentido en el pecho comenzó a disiparse lentamente, dando paso a una cálida sensación. Tal vez… la decisión descabellada que había tomado no era algo de lo que debiera arrepentirse.

Hasta que, sin que se diera cuenta, el sacerdote frente a ella dijo: “Y usted, señorita Ava Celeste…” Hizo una breve pausa. “…¿acepta al señor Maverick Langham como su esposo?”

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