El terciopelo oscuro del sofá antiguo amortiguaba el sonido de nuestras respiraciones, pero el aire de la sacristía se había vuelto denso, hirviente y saturado de una urgencia tan desbocada que rozaba la locura. La realidad exterior —la catedral abarrotada, las cámaras de los medios de comunicación esperando en la puerta principal, el altar adornado con lirios blancos y el hombre que me esperaba con un anillo de diamantes— se había disipado por completo, reducida a cenizas frente al magnetismo implacable del hombre que me tenía aprisionada bajo su peso.Las manos de Miller Connor, habitualmente firmes, frías y quirúrgicas cuando sostenían un bisturí en el quirófano, recorrían ahora mi cuerpo con una desesperación febril, temblorosas y voraces.Sin apartar sus labios de los míos, con un movimiento rápido, experto y autoritario, comenzó a deslizar los tirantes del costoso vestido de novia por mis hombros. La pesada estructura de satén y las ballenas rígidas del corsé cedieron ante su ins
Última atualização : 2021-10-14 Ler mais