El eco de mis propios pasos resonaba con fuerza sobre el pavimento de la entrada principal de la facultad, marcando un ritmo acelerado que intentaba disimular el temblor que sentía en las rodillas. Había dado apenas tres zancadas firmes hacia las escalinatas cuando la voz de Cameron, desprovista por completo de la autoridad implacable de un magnate y teñida de una falsa y desconcertante fragilidad, me frenó en seco.—Vaya, ¿así es como tratas a un hombre que solo intenta hacer una buena obra a primera hora de la mañana?Me detuve de golpe, girando sobre mis talones con la mandíbula tensa y los brazos cruzados firmemente sobre el pecho, dispuesta a arrojarle mi último cartucho de sarcasmo. Pero al levantar la vista, las palabras se me quedaron atragantadas en la garganta. Cameron, el intocable, frío y arrogante CEO de la dinastía Miller, el hombre que parecía incapaz de flaquear ante nada ni nadie, estaba apoyado contra la puerta abierta de su coche con los hombros ligeramente encogidos
Última actualización : 2021-08-23 Leer más