El eco de mi propio nombre, convertido en un susurro roto y suplicante, aún flotaba en el aire cargado de electricidad del despacho. La ola de placer que me había sacudido de pies a cabeza me había dejado con los músculos laxos, la respiración agitada y el corazón retumbando con fuerza contra las costillas como un pájaro enjaulado.Pero en el universo febril que Connor y yo habíamos construido entre las cuatro paredes de esa oficina, la tregua nunca duraba lo suficiente.Apenas unos segundos después de que el temblor de la última contracción comenzara a disiparse en mi piel, la atmósfera cambió de golpe. Connor, con el torso desnudo, la respiración pesada y los ojos azules todavía oscurecidos por el deseo más puro, se reincorporó ligeramente sobre mí. Su mirada se clavó en la mía con una intensidad hambrienta, evaluando el estado de trance en el que me encontraba.Sin mediar palabra, con una lentitud deliberada y una fuerza felina, se acomodó entre mis piernas abiertas. Apoyó ambas man
Última atualização : 2021-11-17 Ler mais