—Lo siento, no te vi —dijo ella, con las mejillas encendidas por la pena.Bruno la miró y, por un segundo, el tiempo se detuvo. Le sonrió con una dulzura que antes no poseía.—Tranquila, no te preocupes. El que no venía prestando atención fui yo, así que la culpa es mía.—Si no buscas un lugar donde refugiarte, te vas a enfermar con esta lluvia —advirtió ella, señalando el cielo gris.—Prefiero mil veces estar aquí, bien acompañado, que en un lugar protegido pero solo —respondió él, dejándose llevar por la sinceridad.Alessandra soltó una pequeña risa y comenzó a caminar de espaldas, alejándose un poco.—Me parece bien —sonrió ella.Todo ocurrió en un parpadeo. Un auto apareció doblando la esquina a toda velocidad y Alessandra se quedó paralizada, como un ciervo ante los faros. Bruno calculó el tiempo en una fracción de segundo; corrió hacia ella y la empujó con fuerza hacia la acera, evitando el impacto por apenas unos centímetros. Ambos cayeron al suelo.Ella se incorporó rápidamente
Última actualización : 2022-07-09 Leer más