INICIAR SESIÓN
"Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde".
Esa frase no podía ser más cierta y vivida, pues Bruno la viviría y no sería nada fácil aceptarla.
Bruno es un joven frío, rebelde y rudo que en todo el tiempo de vida que lleva no se había detenido a pensar en todas las personas que le rodeaban o en lo que tenía, no lo había disfrutado y peor aún, no lo había valorado, pues siempre pensó Bruno que las tendría con él, pero el destino le tenía preparado un camino distinto.
Un día, este camino se vuelve realidad y la pierde, haciendo que el refrán le golpee con todas las fuerzas, es entonces cuando Bruno trata de recompensar ese tiempo, pero ya es demasiado tarde. Bruno solo quería cambiarlo todo, en especial esa perdida, y tanto fue su deseo que un ser misterioso se lo cumpliría en una forma totalmente distinta.
Un mundo paralelo. Una dimensión desconocida.
Una línea de tiempo distinta. Una vida semejante pero no es la misma.
Bruno experimentará el amor en su forma más pura y tendrá que elegir entre dos mundos.
Ven y acompáñalo en su historia. a conocer cuales son sus dos mundos maravillosos
Había pasado un tiempo desde el nacimiento de los mellizos. La vida en aquel mundo parecía haber encontrado su cauce; Alessandra y Dylan eran felices, y Bruno, tras mucha paciencia y honestidad, había logrado que Rocío volviera a confiar en él, aunque el secreto de su origen seguía siendo una sombra silenciosa.Una noche, mientras Bruno caminaba solo por el mismo parque donde todo empezó, el aire se volvió gélido y una luz familiar descendió frente a él.— Tu misión ha terminado, Bruno —dijo el Ángel con una solemnidad que hizo que el corazón de Bruno se detuviera.— ¡Ohm! ¡Me asustaste! —respondió Bruno, tratando de sonreír—. ¿Terminado? ¿Eso significa que ya no tengo que preocuparme por Aless?— Ella está a salvo, sus hijos están sanos y tú has aprendido el valor del sacrificio —el Ángel dio un paso hacia él, su presencia iluminaba los árboles—. Pero como este no es tu mundo, debo ofrecerte el regalo final por haber cumplido con creces.— ¿Un regalo? ¿De qué hablas? —preguntó Bruno c
Habían pasado meses desde que Bruno decidió quedarse en ese mundo. Meses de cuidar a Alessandra desde una distancia prudente, de apoyarla en los momentos de debilidad y de ver cómo el vientre de ella crecía, confirmando que no venía uno, sino dos bebés en camino. Pero también habían sido meses de vacío absoluto por parte de Rocío. Ella no respondía sus mensajes, ni sus llamadas; el silencio de "Cleopatra" era el castigo más duro para el viajero de dimensiones.Una madrugada, el teléfono de Bruno vibró con urgencia. Era Dylan.— ¡Bruno! ¡Ya vienen! Estamos en el hospital, Aless entró en labor de parto — la voz de Dylan se escuchaba nerviosa pero emocionada.— ¡Ohm! ¡Voy para allá ahora mismo! — respondió Bruno, saltando de la cama.Al llegar al hospital, Bruno encontró a Dylan caminando de un lado a otro en la sala de espera. Para su sorpresa, en una esquina de la sala, sentada con los brazos cruzados y la mirada perdida, estaba Rocío. El corazón de Bruno dio un vuelco. Se veía tan her
Bruno caminaba sin rumbo por el parque, pateando las piedras con rabia. El silencio de la tarde le pesaba más que nunca. Se sentó en un banco y cubrió su rostro con las manos, sintiendo que el nudo en su garganta no se iba con nada. Había salvado a la Alessandra de este mundo, sí, pero el precio estaba siendo su propia felicidad con Rocío.— ¿Estás sufriendo, Bruno? — la voz del Ángel resonó a su lado, tan tranquila que llegaba a irritar.— ¡Apareces justo cuando todo está hecho un desastre! — exclamó Bruno, levantando la vista. Sus ojos estaban inyectados en sangre —. ¿Viste lo que pasó? Rocío me odia. Piensa que estoy enamorado de Alessandra y no pude decirle la verdad.— ¿Y cuál es la verdad, Bruno? — el Ángel lo miró con curiosidad, sus alas blancas resplandecían bajo la luz del atardecer.— ¡Ohm! ¡Tú sabes la verdad! — gritó desesperado —. Amo a Rocío, ella es quien me hace sentir vivo ahora. Pero si le digo la verdad sobre Alessandra, si le digo quién soy y de dónde vengo, rompe
Bruno salió a la calle con el corazón golpeando sus costillas. El sol de la tarde le cegaba un poco, pero logró divisar a Rocío caminando a pasos rápidos, casi huyendo. La alcanzó justo antes de que cruzara la esquina.— ¡Rocío, espera! — gritó Bruno mientras la tomaba suavemente del brazo para que se detuviera.— ¡Suéltame, Bruno! — dijo ella, zafándose con brusquedad. Sus ojos estaban rojos, pero su mirada era de puro fuego —. Ve a cuidar a tu "misión", ¿no es eso lo que haces?— ¡Ohm! ¡Por favor, escúchame! — suplicó él, poniéndose frente a ella para cortarle el paso —. No es lo que tú piensas. Lo de la clínica... es algo muy delicado que Aless está pasando. Ella no tiene a nadie más en quien confiar ahora mismo.— ¿Y por qué en ti? — preguntó Rocío, cruzándose de brazos y soltando una risa amarga —. Tienen un novio de hace siete años, una familia, amigos de toda la vida... ¿y te busca a ti, que apareciste de la nada hace unas semanas? No me mientas, Bruno. Vi cómo la abrazabas. Es
El Latido de una Nueva OportunidadEl aire en la sala de espera de la clínica se sentía denso, cargado de ese olor a antiséptico que a Bruno le revolvía el estómago. Estaba sentado junto a Alessandra, quien no dejaba de jugar con los bordes de su chaqueta. Él sabía exactamente lo que ella sentía: ese miedo paralizante a lo desconocido. Pero esta vez, Bruno no era el origen de ese miedo; esta vez, él era el refugio.—¿Bruno? —susurró ella sin levantar la vista.—¿Ohm? Dime, Aless.—Gracias por estar aquí. De verdad. No sé si habría tenido el valor de entrar sola.—Te dije que no te dejaría —le sonrió él, dándole un apretón suave en la mano—. Pase lo que pase ahí dentro, aquí estoy.—Alessandra Ramos, pase al consultorio dos —anunció la enfermera.Ella se puso de pie de un salto, temblando ligeramente. Bruno la acompañó hasta la puerta, pero ella lo tomó del brazo, pidiéndole con la mirada que entrara. Una vez adentro, el médico comenzó el procedimiento. El sonido del monitor llenó la h
Con el paso de los días, Bruno había logrado construir un equilibrio extraño en aquel nuevo mundo. Se sentía dividido: por un lado, su instinto de protección lo mantenía atado a Alessandra; por el otro, su conexión con Rocío crecía de una forma que lo asustaba. Una noche, el silencio de su habitación se volvió insoportable y los pensamientos empezaron a asediarlo.—Alessandra, mi Aless... —suspiró, mirando al techo—. Te echo tanto de menos. Aunque esta otra se parezca a ti, tú eras única.Sin embargo, una sonrisa involuntaria se dibujó en su rostro al pensar en su presente. No podía negar que esta nueva Alessandra también era especial, y que estar en este mundo no era tan terrible después de todo. Se estaba divirtiendo. Y luego estaba Rocío... ella era como verse en un espejo. "Se parece tanto a mí", pensó antes de que el sueño lo venciera finalmente.En la profundidad de su descanso, la oscuridad se disolvió en una luz blanca y cegadora. Una voz familiar lo llamó.—¿Aless? ¿Eres tú? —







