Santino Alexios.—Kael, sal de aquí —dije, sin apartar la vista de Sokaris.—Ni de broma —respondió mi beta, sin moverse de donde estaba, plantado entre los dos como una pared de músculo y determinación.—No es una petición —insistí, con la voz cargada de una autoridad que rara vez necesitaba emplear con él—. Esto es entre él y yo. Ha sido entre él y yo durante siete vidas, Kael. No voy a permitir que termines en medio de algo que ni siquiera te pertenece.Sokaris esperó, con una paciencia que no encajaba con la furia que le brillaba en los ojos, observando la disputa silenciosa entre mi beta y yo como quien observa un espectáculo que le resulta, de alguna forma retorcida, entretenido.Kael me sostuvo la mirada un segundo más, calculando, sopesando lealtades que llevaba veinte años sin cuestionar, hasta que finalmente asintió, con la mandíbula tensa.—Estaré afuera —dijo, aunque la advertencia en su voz dejaba claro que no se alejaría más de lo estrictamente necesario—. Y si esto se sa
Última actualización : 2026-09-24 Leer más