Él no abrió los ojos. Su pecho se elevó con dificultad y volvió a caer. Después, su respiración perdió el ritmo. Leif se inclinó sobre él y lo llamó por su nombre, primero en voz baja y luego con una urgencia que ya no pudo disimular.—Darius. Vamos, hermano. Abre los ojos.Nada.La sanadora volvió a concentrarse en Kara cuando otra contracción la hizo arquear la espalda.—Ahora. Empuja, Kara. El niño está muy cerca.Kara obedeció. El esfuerzo le nubló la vista y le dejó un sabor metálico en la boca. Por un momento solo pudo escuchar su propia respiración y las instrucciones de la sanadora. Después, el dolor empezó a ceder.—Una vez más —le pidió la mujer—. Ya casi está.Kara reunió las fuerzas que le quedaban.—Vamos, pequeño —murmuró entre dientes—. No me hagas pasar por todo esto para quedarte ahí dentro.La sanadora soltó una breve exhalación, casi una risa, antes de volver a darle indicaciones. Kara reunió las fuerzas que le quedaban y empujó de nuevo. Esta vez, el dolor cambió y
Última actualización : 2026-10-18 Leer más