El zumbido constante de los ventiladores auxiliares ya no lograba enmascarar el sonido del agua goteando pesadamente sobre el metal oxidado de las rejillas. En la subestación central del sector sur, el humo blanco de los pulsos electromagnéticos se había disipado, dejando un olor espeso y penetrante a cobre quemado, sudor viejo y el ozono acre de las armas descargadas. Sobre el pavimento, varios casquillos y fragmentos de plástico fundido crujían bajo las botas de los soldados que patrullaban el perímetro en completo silencio, comprobando que ningún intruso conservara el pulso necesario para levantar un arma.Dominique caminaba despacio entre las filas de prisioneros inmóviles, con los brazos caídos a los costados y la respiración pesada, marcada por un pitido sordo en los oídos que no terminaba de apagarse. Se detuvo frente a uno de los paneles reventados de la compuerta. Pasó los dedos por los bordes deformados del acero, sintiendo el calor residual del metal que aún quemaba al tacto
Terakhir Diperbarui : 2026-08-20 Baca selengkapnya