Cuando el señor de Valkitlaz recibió la noticia y regresó rápido, Mateo ya estaba saliendo del castillo con la mujer muda como rehén.El joven señor había traído a mucha gente y también estaba ahí el príncipe de Germania. Ambos iban al frente y, detrás, había un montón de guardaespaldas armados. Con una sola orden del príncipe, los hombres cercaron la zona por completo.Ante semejante despliegue, a Mateo casi le dieron ganas de reírse, pues cualquiera que no supiera lo que pasaba pensaría que estaban a punto de enfrentarse a un enemigo legendario. Pero eso también demostraba una cosa: el joven señor de verdad se preocupaba por Sofía.Y mientras se preocupara por ella, Mateo tenía muchas probabilidades de cambiarla por Aurora.De por sí, el príncipe de Germania ya tenía una cara feroz y brutal, pero ahora, con alguien secuestrando a una invitada distinguida en su propio territorio, su furia había llegado al límite, lo que hacía que su expresión se viera aún más salvaje.—Tu audacia no t
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