ClaraJulieta gritó.No metafóricamente.Tuve que alejar el teléfono de la oreja.—¡LO SABÍA!—No sabías nada.—Sabía que ese hombre llevaba semanas con cara de estar escondiendo una joyería.Leonardo, sentado frente a mí, levantó las manos.—Dile que fue discreto —dijo.—Dice que fue discreto.—Miente —respondió Julieta.La celebración empezó pequeña y terminó con seis personas en nuestra casa, dos botellas de vino, comida pedida a último minuto y Eva llorando sobre mi hombro como si ella fuera la novia.No hubo anuncio en redes.No hubo fotógrafos.No hubo familia extensa opinando sobre flores, iglesia o apellidos.Me gustó tanto que casi decidí casarme esa misma noche para evitar que la maquinaria social se enterara.—No —dijo Leonardo cuando se lo propuse en broma.—¿No quieres casarte conmigo?—Quiero sobrevivir a una boda que no organicemos en seis horas bajo efectos del vino.—Cobarde.—Responsable.Cuando todos se fueron, nos quedamos solos entre platos, copas y una felicidad
Última actualización : 2026-08-19 Leer más