Ante las palabras cargadas de intención de su padre, Leonardo no tuvo más remedio que callar y asentir en silencio.Tras despedir a la mayoría de los invitados, la mirada de Andrés dio con Selena, que se había quedado sola en un rincón.Selena prefirió no marcharse con sus padres, necesitaba un momento a solas, así que se quedó allí, inmóvil en su sitio. Pero ahora que el salón estaba casi vacío, se levantó con la mirada perdida y el ánimo por los suelos, dispuesta a marcharse.—Señorita Salas, un momento.Andrés avanzó con paso firme y la llamó en voz baja.Selena se volvió. Tenía los ojos hinchados y enrojecidos. Lo miró con desánimo.—¿Señor Andrés, necesita algo?—La noté un poco decaída esta noche. Me preguntaba si hubo algo que no atendimos bien.Selena negó con la cabeza.—No.—Ha estado bebiendo, ¿verdad? Yo ya terminé aquí. Si quiere, puedo llevarla.Andrés sonrió con cortesía.Selena ya había pedido un auto, pero no rechazó la oferta. Seguía atrapada en la sombra del matrimo
Read More