Con el corazón desolado, Naomi subió las escaleras. Abrió lentamente la puerta de la primera habitación que encontró y, sin pensarlo dos veces, decidió que ese sería su santuario. No tenía fuerzas para explorar el resto de la mansión. Solo quería dormir, cerrar los ojos y esperar que, al despertar, todo hubiera sido una pesadilla. Mientras tanto, en la otra punta de la ciudad, Derek se autodestruía en un club nocturno. Él, un hombre implacable que jamás se dejaba vencer, había terminado doblegado ante algo que, hasta unas horas atrás, consideraba insignificante: un simple contrato matrimonial. El alcohol ardía en su garganta. La furia, en cambio, parecía no tener límite. —Deja de beber de esa manera. Firmaste un matrimonio, no una condena de muerte —le dijo Maik. Derek levantó el vaso y soltó una risa amarga. —¿Cuál es la diferencia? Bebió de nuevo. A la mañana siguiente, Derek despertó a la hora de siempre, pero con la cabeza a punto de estallarle. Aturdido, tardó unos segu
Last Updated : 2025-11-25 Read more