Los dos seguían charlando sin parar, pero Sofía ya no les prestaba atención.En la pantalla, la cámara hizo un barrido rápido sobre el público. Había mucha gente en el auditorio y el plano duró apenas unos segundos, pero cinco años de matrimonio, de poner a ese hombre en el centro de todo, fueron suficientes para que Sofía lo reconociera de inmediato: Alejandro estaba sentado justo en el centro de la sala.Llevaba un traje casual, sostenía un cartel de apoyo para Florencia, y en sus ojos oscuros brillaba una admiración real.En cinco años de matrimonio, era la primera vez que Sofía veía esa mirada. Lo que más había visto en ese tiempo era desprecio, impaciencia y hastío.Aunque hacía tiempo que había llegado a la conclusión de que ya no le importaba, algo en su pecho se apretó sin que pudiera evitarlo. Todo lo que ella había perseguido con tanto esfuerzo durante cinco años, Florencia lo obtenía con un simple gesto. Y encima, ahí estaba Florencia, recibiendo los aplausos de todos con al
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