¿Él mismo la estaba empujando a los brazos de otro?Alejandro sintió una mezcla de fastidio e ironía.Pero unos minutos después, se tranquilizó. Miró el acuerdo de renuncia a la herencia que ya llevaba su firma.Ella ya había firmado.Ahora sí, él y Sofía habían cortado para siempre.Al pensarlo, se le oscureció la mirada.***Sofía salió del hospital con el acuerdo en mano y volvió al auto.Soltó el aire despacio.En el fondo, había sospechado que la exigencia de Alejandro era una forma deliberada de humillarla. Él nunca había mostrado demasiado interés en ella; durante su matrimonio, y sobre todo después de que la relación se fue deteriorando, las veces que habían estado juntos se podían contar con los dedos de una mano, y casi siempre había sido ella quien tomaba la iniciativa. En realidad, a él no le agradaba especialmente estar con ella.Aun así, su comportamiento extraño en las últimas semanas la había inquietado. Temió que hablara en serio.Aunque ya habían pasado por eso tantas
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