Natalia se abrazó a sí misma con fuerza. Lágrimas rodaron, una a una, desde sus ojos.—No me atreveré otra vez, nunca más... te lo ruego, no me pegues...—Sálvame, ven pronto a salvarme, sálvame...Las lágrimas empaparon la almohada. Natalia, con los ojos cerrados, sollozaba, atrapada en una pesadilla.—Tengo que buscar a...Murmuró un nombre, pero Polo no pudo oírlo claramente.De pronto, un leve susurro recuperó su atención.Polo pensó que Natalia despertaba y se sentó rápidamente en la silla.—¿Estás despierta? —preguntó, aclarándose la garganta—. ¿Te sigues sintiendo mal?No hubo respuesta, Natalia no se movió.Polo esperó un momento, sin obtener reacción, y entonces la miró.Ella seguía dormida, sin haber cambiado de postura.—Palabras por dormir.Con un dejo de frustración, relajando sus nervios tensos.Justo cuando retiraba la mirada, un susurro particularmente claro llegó a sus oídos.¡Esta vez Polo lo escuchó con claridad! ¡Era su nombre!Una oleada de alegría lo inundó y qu
Read more