—Natalia no quería que te dije, la ayudé por eso.Manuel continuó:—Depresión leve no necesita medicamentos, lo más importante es su emoción. —Si realmente le importas, no la molestes; deja que se relaje. —Cuando alivie su estrés, mejorará.Dicho esto, ignorando a Polo, se fue.¿No molestarla?Polo, recostado en la barandilla, miró a la gente abajo, y retiró la vista.Ella apareció en su vida tantos años, recordaba todo, aún tenía deudas, ¿cómo no molestarla?Tras dos días en el hospital extranjero, la determinación de Natalia creció.Lo que más le pesaba era Dacio.Ella sola, sin ataduras, en cualquier lugar.Pero Dacio tenía familia, hermanos, hogar.—Dacio.Mirándolo pelar una manzana, con culpa dijo:—Descansa, tu pierna aún no sana. —Si no te cuidas, ¿cuándo sanarás?—¿Te preocupas por mí?Dacio sonrió levemente, mirándola:—Mis heridas son menores. —Tú, tras cirugía, forzaste viaje.—Por suerte no recaíste, de otra forma, me sentiría culpable. —Cuídate tú, no me des problema
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