Esa mañana, Julieta todavía tenía que recibir una bolsa más de suero con medicamento por vía intravenosa.Estaba acostada en la cama del hospital cuando la enfermera le llevó un desayuno ligero.En ese momento, su celular vibró. La llamada era de Sofía. Contestó.—Estoy bien, no te preocupes.Sofía insistió en ir al hospital a verla, y, a pesar de sus intentos, Julieta no pudo detenerla.Una hora después, Irene llegó al hospital con Sofía y Camila.Julieta acababa de terminar el suero.Al ver que Julieta estaba bien, Sofía por fin se tranquilizó.El médico le recetó medicamento y le dio algunas indicaciones. Después, todas regresaron a la villa.Faltaban tres días para el Día de la Candelaria.Ellas planeaban regresar pasado mañana por la tarde.Al mediodía, el personal de la villa preparó comida ligera.Por la tarde, Sofía y Camila jugaron en el jardín, mientras Irene las acompañaba. Julieta estaba recostada en un camastro, tomando el sol, cómoda y relajada.En ese momento, una emp
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