Él no quería seguir enredándose en el pasado, no quería escuchar disculpas ni confesiones. Solo quería vivir el presente con ella. Marcos apretó su mano con fuerza, tanto que casi le dolía. —Solo respóndeme una cosa: ¿quieres ser mi novia? Eso es todo.Noelia lo miró fijamente. En sus ojos, sobre ese cansancio propio de la enfermedad, ardía una determinación casi obsesiva. Esa firmeza atravesó todo lo que había dentro de ella: miedo, culpa, dudas. No quería mirar atrás. Quería seguir adelante. Él estaba intentando, a su manera, de pasar página. En ese momento, el odio, el perdón, todo eso dejó de importar. Si él podía dejar atrás el pasado, entonces ella también podía dejar de castigarse por lo que había sido. Ahora… solo quería tomar esa mano, aferrarse a él, incluso si delante había un abismo.—Está bien… Sigamos adelante. —Noelia respondió, entrelazando sus dedos fríos con los de él—. Quiero ser tu novia.Su voz fue suave, pero cayó como un juramento en el corazón de ambos.Al escu
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