El ocho de enero, tras el amargo momento de la despedida con Cecilia, Noelia se subió al tren de alta velocidad rumbo a Montelargo.Durante el trayecto, sacó de su billetera una foto de Cecilia de cuando era recién nacida. Acarició una y otra vez la imagen de esa bebé de cachetes gorditos.Apenas tenía una hora de vida en ese entonces. Tenía los ojos cerrados y sus puñitos apretados cerca de la boca. En la esquina de la foto, todavía se alcanzaba a ver la fecha de nacimiento impresa en números pequeños.En su billetera también guardaba un tesoro más: la pulsera de identificación del hospital, ya desgastada por el tiempo, donde se leía: "Madre: Noelia, Bebé: Niña, Peso: 3.3 kg."Llevaba seis años cargando con esos recuerdos. En el fondo, no deseaba nada más que Marcos y Cecilia se reconocieran como lo que eran, padre e hija. Sin embargo, le aterraba que, al enterarse de toda la verdad, Marcos le echara en cara que se lo hubiera ocultado tanto tiempo, o peor aún, que hubiera permitid
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