Alicia retrocedió medio paso, alejándose de Leandro entre risas.—No pienso revisar esas cosas contigo. Estúdialas tú solo.—Si las reviso a solas, me va a dar cargo de conciencia.—¿Y eso por qué?—Si uso esas cosas a tus espaldas, sería como serte infiel, ¿no crees?—Qué considerado de tu parte... Pero no me importa —bromeó ella, siguiéndole el juego.Leandro le lanzó una mirada de reproche.—¿Qué tanto están murmurando ustedes dos? —La abuela se acercó y, tras mirar a Leandro con desconfianza, continuó con sus advertencias a Alicia, sin quedarse del todo tranquila—. Alicia, mi amor, si este muchacho no se porta bien por las noches, me lo mandas directo a la habitación de huéspedes.—Entendido, abuela.—De acuerdo. Ya es bastante tarde, descansen temprano. Vendré a visitarte en otra ocasión. Me retiro por ahora.—Sí, abuela. Que te vaya muy bien.—Adiós, mi vida. Cuídate mucho, por favor.Lucía se retiró finalmente con el personal de servicio.En cuanto se cerró la puerta, Alicia ya
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