ANANo hay palabras para esto, nada que describa el calor que me corre por las venas mientras lo cabalgo como si el mundo no importara, Kabil está bajo mi cuerpo, con el torso desnudo, los ojos entrecerrados, una mano sobre mi cadera, la otra presionando mi espalda para que no me separe demasiado. Me muevo a horcajadas sobre él, cada vaivén me arranca un gemido, cada centímetro dentro de mí me hace morder el labio hasta casi sangrar. Me duele, pero se siente bien, intenso, crudo, caliente.—Joder, Ana… —gruñe, su voz ronca es profunda, mientras su boca se lanza a mis pechos.—Ah —jadeo con fuerza.Llevamos más de cuatro horas encerrados en su habitación, cuatro horas en las que me ha estado follando sin descanso, ya perdí la cuenta en las que me ha comido el coño, o las veces en las que me he tragado su polla.Sus labios atrapan uno de mis pezones, su lengua se enrosca alrededor, y luego los dientes. Me muerde con desesperación, como si quisiera marcarme para siempre, y lo logra, cada
Last Updated : 2026-09-03 Read more