KABIL—Ya se fue.Marcela entra a la habitación con una taza de café y algunas aspirinas, sigo cada uno de sus movimientos, no sé por qué estoy aquí, supongo que quería herir a Ana, o tal vez sabía que aquí nadie me encontraría tan fácilmente.—Tienes que hablar con ella, Kabil, no puedes dejar las cosas así, sea lo que sea que haya pasado entre los dos, tiene arreglo —se sienta a mi lado.Me tomo las aspirinas, la herí, no solo con mis palabras, se lastimó la palma de la mano por mi culpa, eso fue lo que más me hizo rabiar, no su presencia en este lugar, no, fue eso, sangró. El dolor en mi pecho no desaparece, el ardor no disminuye, no importaría que estuviera sedado, nada en el mundo podrá borrar esta sensación de vacío. Joder, ella estaba esperando un hijo mío, mi maldito derrame la dejó preñada, mi sangre, mi carne, y el infierno al que la arrojaron, solo me quema los ojos.—Kabil… —Marcela coloca su mano sobre la mía y la aparto.—No me toques —espeto con brusquedad.Me pongo de
Última atualização : 2026-09-03 Ler mais