Los presentes comenzaron a murmurar, mientras sus miradas iban y venían entre Alexis y Natalia.Natalia, con la cara pálida y las lágrimas rodando por sus mejillas, sollozó:—Bianca, ¿cómo puedes humillarme así? Quiero mucho a Alexis, pero aunque quieras defender a Vanessa, no deberías manchar mi reputación de esta manera.—Bianca, no te pases —exclamó Alexis furioso, dirigiendo una mirada gélida a Vanessa—. Te las sabes todas, ¿no? ¿En serio crees que inventando mentiras sobre Nati voy a creerte y me voy a ablandar para perdonarte? Te digo de una vez: esto solo hace que me decepcione más de ti. ¡Incluso podría demandar a Bianca por difamación!En otro tiempo, esas palabras habrían desgarrado el corazón de Vanessa.Sin embargo, hacía mucho que había decidido dejar de amarlo. Quizás, después de recibir tantos golpes, ya no sentía nada; no había ni un rastro de emoción en su corazón.Al contrario, ahora Alexis le parecía patético.Entre los curiosos no faltaron aquellos que recordaban lo
Read More