Alexis vio cómo Bianca estaba moliendo a golpes a Karla, y su cara se ensombreció.—Vanessa, mira nada más qué clase de amigas tienes —amenazó Alexis—. Dile que se detenga o llamaré a la policía.Había que admitirlo, él todavía sabía muy bien cómo manipularla.Bianca era una figura pública; una denuncia afectaría seriamente su reputación.Vanessa no quería que su amiga se metiera en problemas por su culpa, así que se acercó y le dio unas palmaditas en el hombro a Bianca, quien seguía montada sobre Karla dándole cachetadas a diestra y siniestra.—Ya está bien, déjalo así.Bianca, como era de esperarse, se detuvo.Tras levantarse, se arregló la ropa y el cabello, y aprovechó para ponerse los lentes de sol y el cubrebocas, recuperando su habitual imagen de elegancia y frialdad.—Te la paso por hoy —sentenció Bianca—, pero si vuelves a abrir esa boca, me encargaré de que no te quede lengua para estar de lambiscona.Natalia se apresuró a ayudar a Karla a levantarse.Karla estaba hecha un de
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