Verdades a la luz de las velasEl restaurante que Sofía había elegido para la cena del viernes era exactamente lo que había prometido: un establecimiento acogedor y discreto ubicado en una calle residencial apartada del bullicio comercial. Las mesas estaban separadas por biombos de madera tallada que garantizaban privacidad; la iluminación era tenue y cálida, y los precios del menú, visibles desde la entrada, eran razonables sin sacrificar la calidad de los platillos.Carlos llegó puntual, vistiendo unos jeans oscuros, una camisa azul marino bien planchada y una chaqueta deportiva de corte sencillo. Al cruzar la entrada, identificó a Sofía sentada en una mesa del fondo, cerca de un ventanal que daba a un pequeño jardín interior iluminado con faroles de hierro forjado.—Buenas noches —saludó Carlos, tomando asiento frente a ella con la compostura relajada pero vigilante que nunca lo abandonaba.—Buenas noches, Carlos —respondió Sofía con una sonrisa serena, cerrando la carta del menú—
Última actualización : 2026-09-25 Leer más