Cinco días después.La habitación de la clínica privada estaba a media luz.Valentina estaba acostada en la camilla médica. Llevaba una bata de papel azul.Renzo estaba de pie a su lado derecho. No llevaba la chaqueta del traje. Las mangas de su camisa blanca estaban remangadas hasta los codos.Su mano grande envolvía la mano izquierda de Valentina. El agarre era firme. Constante.El doctor Bianchi aplicó gel transparente en el vientre plano de ella.—Está frío —se quejó Valentina por instinto. Se encogió un poco.Renzo apretó su mano de inmediato.—Tranquila. Pasa rápido —murmuró él. Su voz sonaba más tensa que la de ella.El médico movió el transductor sobre la piel pálida. Miró la pantalla del ecógrafo.Apretó un botón en la máquina.Un sonido fuerte, rítmico y rápido inundó la habitación pequeña.Pom, pom, pom, pom.Ciento sesenta latidos por minuto. Fuerte. Imparable.Valentina dejó de respirar. Abrió los ojos de par en par. El corazón le dio un vuelco en el pecho.Renzo se conge
آخر تحديث : 2026-03-11 اقرأ المزيد