—Matías... —La voz de Daniela, quebrada por el llanto, hizo que Matías perdiera los estribos al instante.Desde aquel intento de secuestro, él vivía con el trauma constante de que algo malo volviera a pasarle.—¿Qué pasó? No llores. ¿Dónde estás? ¡Voy para allá ahora mismo!—Perdóname, Matías. Todo es mi culpa —sollozó Daniela—. Sin querer, se me salió decirle a tu mamá que Camila quiere terminar contigo y de la impresión se desmayó. ¡Ay, Matías! No fue mi intención, de verdad. Ya la traje al hospital, está en urgencias y no sale el doctor. Tengo mucho miedo...—No es culpa tuya. Voy para allá.Matías colgó y su rostro se ensombreció de nuevo. La furia contenida en su pecho creció hasta volverse incontrolable.—Camila, mi mamá terminó en el hospital por tus desplantes. ¿Ya estás satisfecha? —¡Contéstame!Matías tenía los ojos inyectados en sangre, como una bestia enloquecida. Camila, inquieta, dio un paso atrás para poner distancia entre ellos.—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? —Cami
Read more