Camila tampoco entendía qué pretendía Rafael.Supuso que ese día había ido a Aurora Regia para hablar de negocios, o quizá para llevarle las rosas a Paloma y, de paso, atender algún asunto de trabajo.Fuera cual fuera la razón, no tenía por qué aparecer frente a ella.Después de lo ocurrido en el hotel, ella se sentía incómoda estando a solas con Rafael en un espacio cerrado. Le daba miedo y, al mismo tiempo, la ponía nerviosa.Mantenía las manos detrás de la espalda, clavándose las uñas en las palmas, sin atreverse a mirarlo a los ojos.Por alguna razón, la sala de juntas se sentía especialmente fría. Camila no sabía si era porque el aire acondicionado estaba demasiado fuerte o por la presencia de Rafael.Él permanecía en silencio, bloqueándole la salida, y esa actitud solo aumentaba su inquietud.Finalmente, Rafael habló.—Ya me enteré...Camila levantó el rostro, confundida.—¿De qué?—Eres la única diseñadora a la que no le aprobaron ni una sola propuesta. ¿No te da vergüenza?Ca
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