El frío de la lanza de plata no llegó a perforar la carne. O tal vez sí, pero el dolor desapareció de golpe, sofocado por un silencio absoluto y denso.Bryan ya no estaba tirado sobre la hierba empapada del bosque. No sentía las hojas secas pegadas a su mejilla ni el peso inmenso de la bota del cazador destruyéndole la garganta. A su alrededor no había árboles, ni luna, ni viento. Solo una negrura infinita, líquida y tibia, en la que su cuerpo flotaba sin peso. Era el limbo entre la vida que se apagaba y la muerte que reclamaba su cuota.De pronto, la negrura comenzó a arder.Un mar de fuego carmesí emergió desde las profundidades del abismo, moldeándose hasta formar una figura gigantesca que se erigía sobre él. No tenía una forma definida: era una masa colosal de sombras, garras de hueso pulido, ojos áureos que ardían como soles moribundos y una mandíbula desencajada de la que goteaba oscuridad pura. La presencia del Progenitor llenaba cada rincón de esa dimensión mental, aplastante
Last Updated : 2026-08-18 Read more