La psicóloga se llamaba Dra. Ferrer.Se lo había preguntado a Carolina, que conocía a media ciudad profesional y que tenía la capacidad específica de recomendar a alguien sin convertir la recomendación en un comentario sobre la persona que la recibía. Carolina había mandado el nombre por mensaje con el número de teléfono y nada más, que era exactamente lo que yo necesitaba.Llamé un lunes por la mañana.La primera cita fue el jueves siguiente, a las cuatro de la tarde, en un despacho en el cuarto piso de un edificio sin nada notable desde fuera. Que era lo que yo habría elegido si hubiera podido elegir: sin notable, sin clínica con nombre en la fachada, sin el tipo de señalización que convierte una visita en algo que alguien podría recordar haber visto.La Dra. Ferrer tenía cincuenta y tantos años, el pelo gris corto, y la postura de alguien que ha aprendido a ocupar el espacio sin llenarlo.No dijo nada cuando entré.Solo señaló la silla.Me senté.— · ——¿Por qué está aquí? —pregunt
Last Updated : 2026-06-28 Read more