La sala 2 de Recursos Humanos tiene una mesa ovalada, una planta de plástico y una pizarra donde alguien olvidó borrar un organigrama de hace dos años.Irina llega a las ocho y cincuenta y cinco. Cinco minutos antes, como siempre. Hoy, además, es una manera de elegir silla: la que da a la puerta, con la pared a su espalda.Veintidós semanas. El abrigo abierto. Ya no hay ángulo de chaqueta que lo oculte, y por primera vez en meses no intenta buscarlo.La licenciada Fuentes, jefa de Recursos Humanos, llega con una carpeta azul que dice Protocolo de gestión personalizada en la portada. Cuarenta y tantos años, voz de quien ha leído cada cláusula del reglamento tres veces y desconfía de la cuarta. Nadia entra detrás, con la tablet.A las nueve en punto, Zaid abre la puerta.Chaqueta. Corbata. La armadura completa, lo cual en esta sala significa que sabe exactamente cuánto va a pesar lo que se diga.—Buenos días.Se sienta en el extremo de la mesa. No en el centro. A dos sillas de Irina.—L
Last Updated : 2026-10-04 Read more