El lunes, la reunión de seguimiento empieza a las nueve y cinco.Sala norte, diez sillas. Zaid en la cabecera. Nadia con la tablet. Irina, Mateo y tres ingenieros del lado izquierdo. En el derecho, la silla del director de logística, vacía.Ricardo llega a las nueve y nueve, con un termo bajo el brazo y la cara de quien no ha dormido más de cuatro horas por noche desde que nació su hijo menor, que ya tiene siete años.Cincuenta y dos. Hombros anchos. Una calva brillante que se rasca cuando va a decir algo que no debería. Se la rasca.—Antes de la agenda —dice— quiero hacer una declaración pública.Todos levantan la vista.Zaid, en la cabecera, tarda medio segundo en reaccionar. Un medio segundo largo.—Adelante.Ricardo apoya el termo sobre la mesa. Mira a cada uno, uno por uno. Lleva veinte años negociando contratos con transportistas y sabe cuánto vale una pausa.—Me han llegado rumores —dice— de que soy el padre.Silencio.—Del bebé de la ingeniera Vargas.Nadie respira.Irina sost
Last Updated : 2026-10-07 Read more