Los años pasaron como el agua fluyendo río abajo, rápida y constante, llevándose consigo los momentos y recuerdos que componen una vida. Isabella nunca había sido de las que se detenían en el paso del tiempo, nunca había sido de las que lloraban la pérdida de la juventud o el desvanecimiento de la fuerza. Siempre había estado demasiado ocupada, demasiado concentrada en el trabajo que daba sentido a su vida, demasiado agradecida por cada nuevo día para perder el tiempo lamentando los que habían pasado antes.Pero ahora, mientras estaba sentada en un banco en el jardín detrás de la escuela de sanación, observando a sus nietos jugar entre las flores, se encontró reflexionando sobre el viaje que la había traído aquí. Era mayor ahora, su cabello veteado de plata, su rostro marcado con la sabiduría de los años. Su cuerpo era más lento, sus manos no tan firmes como antes. Pero sus ojos seguían brillantes, su corazón seguía lleno, su espíritu seguía inquebrantable.Había vivido una vida larga
Última atualização : 2026-09-23 Ler mais