El campo de batalla se había convertido en un mundo de sangre y furia, el aire espeso con los sonidos de guerreros chocando y los aullidos de los moribundos. Pero en el centro de todo, dos Alfas se enfrentaban, sus ojos fijos en una batalla de voluntades que determinaría el destino de cada lobo en las llanuras.Alejandro circuló a Mateo lentamente, su forma de lobo masiva e imponente, su pelaje erizado de rabia apenas contenida. El vínculo con Isabella latía en su pecho, una corriente constante de poder que amplificaba su fuerza, su velocidad, sus sentidos. Podía sentir su presencia, su amor, su determinación. Estaba con él, aunque estaba a millas de distancia en el puesto de sanación. Siempre estaba con él.Mateo igualó su paso, su propia forma de lobo igualmente masiva, igualmente imponente. Era mayor que Alejandro, más experimentado, más despiadado. Había luchado en más batallas de las que podía contar, había matado a más enemigos de los que podía recordar. Era un depredador, un co
Última actualización : 2026-09-23 Leer más