El nombre flotó en el aire mucho después de que el mensajero se hubiera ido, un espectro que se negaba a desvanecerse. Mateo Vargas. Alfa de Luna de Luto. El lobo que había estado observando a Silvercrest desde las sombras, esperando el momento adecuado para atacar. Y ahora venía aquí, a su territorio, a su hogar.Isabella sintió que el nombre se asentaba en su pecho como una piedra, fría y pesada. Había oído historias sobre Mateo, susurros sobre su crueldad y ambición. No era un lobo que hiciera amenazas vacías. Cada movimiento suyo era calculado, cada palabra cuidadosamente elegida. Su visita no era un gesto diplomático. Era un mensaje, una advertencia, una declaración de intenciones.Y él la quería a ella.Lo había visto en la forma en que sus espías la miraban, en la forma en que hablaban de ella como si fuera un premio que debía ganarse. Mateo no la veía como una loba o una Luna. La veía como una posesión, una herramienta que usar para sus propios fines. Su linaje, su poder, su c
Última actualización : 2026-09-10 Leer más