Marina despertó sobresaltada, abrió los ojos y tardó apenas un par de segundos en recordar dónde estaba; su habitación, su cama, su casa. Después recordó, los bebés, se incorporó tan rápido que la sábana cayó de su cuerpo, miró el reloj. —¡No puede ser! Había dormido, no solamente se había quedado dormida, había dormido casi cuatro horas seguidas, ¡Cuatro! Aquello era prácticamente imposible, salió de la habitación sin ponerse siquiera las pantuflas y caminó apresuradamente por el pasillo. —¿Efraín? No recibió respuesta, su corazón comenzó a acelerarse, llegó hasta la habitación de los bebés, las cunas estaban vacías, Marina sintió que el estómago se le hundía. —¿Efraín? —¡Shhh! Volteó y vio a Rigoberto, el cual apareció desde el pasillo llevando un dedo sobre los labios. —Vas a despertarlos. —¿Dónde están? —¿Quiénes? —¡Los bebés, papá! Rigoberto señaló hacia abajo. —En la sala. Marina ni siquiera respondió, bajó las escaleras a toda velocidad, al hacerlo, encontró una es
Last Updated : 2026-09-23 Read more