Aras Köksal —¿Una gala, Bey? Con todo respeto, sería entregarle el cuello de la señorita Fernández a los lobos en una bandeja de plata. Yusuf estaba de pie junto a mi escritorio, con esa calma imperturbable que lo hacía indispensable. Yo había estado dándole vueltas a la invitación de la Cámara de Comercio, imaginando a Melani allí, demostrando a todos que mi decisión fue la correcta. Pero Yusuf tenía razón. —Ella ha revolucionado el puerto en semanas, Yusuf. Ha hecho más que Eren en cinco años —dije, aunque mi tono ya no era tan seguro. —Nadie duda de su brillantez técnica, señor. Pero Estambul no es Viena. Tu tío tiene un poco de razón al señalar su desconocimiento hacia nuestra cultura. Aquí, un error en el protocolo de una cena, una mirada mal interpretada por la esposa de un socio o el orden incorrecto al saludar, puede destruir un contrato más rápido que una mala auditoría. Tú lo sabes. Ella todavía observa el entorno como si estuviera descifrando un código extraño.
Última actualización : 2026-03-28 Leer más