El texto decía: "Deja de buscarme. Ya estoy con alguien más. No me vuelvas a molestar."Y, en efecto, Esther no volvió a escribirme.Yo creía que todo había terminado ahí, que ya no volvería a cruzármela.Pero no esperaba que el presidente de la empresa nos enviara a Diana y a mí precisamente a la ciudad donde estaba Esther para asistir a una exposición tecnológica.Y, llegado el momento, era imposible que no nos encontráramos.Yo pensaba limitarme a lo profesional, pero Diana ya se frotaba las manos y decía que iba a ayudarme a darle una lección a esa mujer infiel.***Llegó el día. En el banquete de esa noche, Diana dijo de pronto que tenía un poco de frío.Yo le puse mi saco sobre los hombros y entonces oí, a mi espalda, una voz helada.—Ja. Algunos sí que saben tratar a una mujer.Reconocí esa voz al instante.Era Esther.Me di la vuelta.Esther apretó con más fuerza el brazo de Joel y se le pegó adrede.Me observó atentamente, pero, al descubrir que en mis ojos no había ni un ras
Read more