LOGINDespués de que la empresa consiguiera el financiamiento, mi esposa, la presidenta Esther Arreola, estaba a punto de hacer pública nuestra relación. Pero Joel Chávez, su excompañero de la universidad, más joven que ella y recién incorporado a la empresa, subió de repente al escenario y, con una sonrisa arrogante, soltó: —Esther, ¿no crees que me estás consintiendo demasiado al hacer público lo nuestro? Esther ni siquiera lo negó. Al contrario, sonrió y de inmediato metió a Joel en uno de los proyectos clave de la empresa para inflarle el currículum. Al instante, todos los empleados presentes rompieron en aplausos y se deshicieron en elogios, como si de verdad fueran la pareja perfecta. Un colega con el que llevaba años trabajando, al ver que yo no decía nada, incluso se inclinó hacia mí y me susurró: —Felipe, ¿no eras buenísimo para quedar bien con todo el mundo? ¿Qué haces ahí parado? Ve y felicítalos. No armé ningún escándalo ni reclamé nada. Simplemente le deslicé a Joel mi credencial de jefe de proyecto y, con una generosidad fingida, dije: —Solo participar en el proyecto es poca cosa para alguien como tú. Mejor quédate con mi puesto de jefe de proyecto. Considéralo mi regalo por haber hecho pública tu relación con Esther.
View MoreNo sabía por qué, pero la expresión de Esther se suavizó de repente. Se aclaró la garganta y dijo:—¿Así que sigues celoso de Joel? Hasta te sacas de la manga que su producto tiene fallas. Pero, por lo menos, me salvaste la vida. Por eso, puedo darte otra oportunidad y dejar que vuelvas a mi lado.En los ojos de Joel brilló un destello venenoso. Curvó los labios en una sonrisa y dijo:—Felipe ya anda con otra en esa empresa; ¿cómo iba a querer volver contigo?Pero Esther soltó una risa desdeñosa.—Ya basta, Felipe. ¿Todavía sigues fingiendo a estas alturas? Ya mandé investigar, y tú y ella no tienen más que una relación de jefa y empleado. Nunca imaginé que, con tal de hacerme rabiar, fueras capaz de usar a una compañera para darme celos.Fruncí el ceño y la advertí por última vez:—¿No se dio cuenta de que ese producto se descontroló hace un momento?Pero esta vez Esther me interrumpió de inmediato, también frunciendo el ceño:—¡Basta! ¿Todavía sigues hablando mal de Joel? Te lo digo
El texto decía: "Deja de buscarme. Ya estoy con alguien más. No me vuelvas a molestar."Y, en efecto, Esther no volvió a escribirme.Yo creía que todo había terminado ahí, que ya no volvería a cruzármela.Pero no esperaba que el presidente de la empresa nos enviara a Diana y a mí precisamente a la ciudad donde estaba Esther para asistir a una exposición tecnológica.Y, llegado el momento, era imposible que no nos encontráramos.Yo pensaba limitarme a lo profesional, pero Diana ya se frotaba las manos y decía que iba a ayudarme a darle una lección a esa mujer infiel.***Llegó el día. En el banquete de esa noche, Diana dijo de pronto que tenía un poco de frío.Yo le puse mi saco sobre los hombros y entonces oí, a mi espalda, una voz helada.—Ja. Algunos sí que saben tratar a una mujer.Reconocí esa voz al instante.Era Esther.Me di la vuelta.Esther apretó con más fuerza el brazo de Joel y se le pegó adrede.Me observó atentamente, pero, al descubrir que en mis ojos no había ni un ras
Al ver que yo no mostraba ni la más mínima reacción, una chispa de decepción le cruzó la mirada a Esther.Como si de pronto se le hubiera ido toda la fuerza del cuerpo, acabó firmando el acuerdo de divorcio.Con mis cosas en la mano, me di la vuelta y salí de la empresa sin mirar atrás.Y esta vez, Esther tampoco salió corriendo detrás de mí.***Al final logré alcanzar el vuelo y llegué a mi nueva empresa, a mil kilómetros de distancia.En cuanto me incorporé, mis tecnologías patentadas empezaron a llamar muchísimo la atención, y tanto mi ascenso como mi aumento de sueldo no tardaron en llegar.Sin darme cuenta, ya había pasado un mes.Ese día había ido con mi atractiva jefa, Diana Escobar, a firmar un contrato cuando mi celular empezó a vibrar sin parar.No me quedó otra que disculparme e ir corriendo al baño para ver qué pasaba.Lo que no esperaba era encontrarme con un mensaje de Esther. La última vez que habíamos hablado fue cuando me avisó que no iba a volver a casa a cenar.Y ah
Volví a recoger los documentos, me abrí paso apartando a Esther con el hombro y dije con frialdad:—Te agradecería que no me cierres el paso. Todavía tengo que tomar un vuelo. Y, si de verdad tienes algo que decirme, habla con mi abogado.El temblor de Esther se hizo cada vez más evidente. Pareció tomar una decisión y, cuando volvió a alzar la vista, su expresión era firme.—Si te vas, de verdad voy a divorciarme de ti.—¿Qué? ¿Así que Felipe es el esposo de Esther? Entonces, ¿qué se supone que es Joel?—Nunca pareció que Felipe y Esther tuvieran ese tipo de relación. ¡Si en la empresa casi ni se hablan!—Con razón ayer Felipe reaccionó tan raro; hasta dijo que iba a cederle el puesto de responsable del proyecto…Pasado el desconcierto, todos pusieron cara de haberlo entendido por fin.Joel se veía un poco incómodo, pero mantenía una calma asombrosa. Incluso aplaudió y dijo:—La verdad es que yo ya quería contarles a todos lo de ustedes, para que nadie siguiera malinterpretándome. Ahor












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.