El sol ya se habia tragado por completo tras las cumbres de las sierras, dejando un rastro de tonos cobrizos y violetas que se extendían sobre los viñedos de Pétalos Blancos. La camioneta avanzaba por el camino de ripio con el suave ronroneo del motor aliviado por la carga que ya reposaba en la parte trasera. Sin embargo, apenas cruzaron la entrada principal de la granja, la atmósfera apacible que habían traído desde San Ignacio del Monte se disipó de golpe. Un vehículo extranjero, un sedán negro de alta gama y lunas polarizadas que contrastaba grotescamente con el polvo y las piedras del lugar, estaba estacionado justo frente al porche de la casa. Junto a él, un hombre de traje impecable y maletín de cuero esperaba con impaciencia, sacudiéndose una mota de polvo invisible de la solapa. Arek frenó en seco. Su mandíbula se tensó al instante, y la calidez que había compartido con Gwen minutos antes se transformó en una fría rigidez defensiva. —Vaya, parece que el señor Henn ha mandad
Dernière mise à jour : 2026-10-09 Read More